31 01 2008

A estas alturas del viaje no sabría muy bien qué decir. De donde partí, a quien o quienes dejé atrás. Quienes me dejaron a mi. Quienes de forma casual y causal están cerca de mi. O hacia donde me dirijo o qué podré compartir con quienes estarán -y yo estaré- a su lado porque lo estime o lo estimen así.

Qué el reencuentro es a veces el mismo latir de todo lo que no vivimos por que sí. ¿será qué si? ¿latir? ¿invitar a todo lo nuevo por descubrir? Decir otra vez, si.

Me siento en mi silencio -hoy me cuesta escribir- y dejo salir en bruto mis sentimientos sin saber qué dirán de mi salvo qué bueno que aún desconozca tanto a pesar de todo lo que recorrí. Me sale una media sonrisa -valiosa y efímera-, y me voy sencillamente a dormir.





28 01 2008

En la cocina:

En cortar a dios, y en cortar una cebolla -como ves- no hay diferencia. Ahora bien, la sal ya es cosa de ella.

Notación:

En el oficio del jardinero, está también conocer las malas hierbas.

Comentario:

Su locura -como dice- es pasajera. Lo que sucede es que no veo que le invite a hacer las maletas. Por mi parte, me apretaré un poco la camisa de fuerzas.

Distancias:

“no son los kilómetros, son las ex, y Si, respondiendo a su pregunta, la amé de veras.”

Los días:

Dar vueltas, y vueltas es normal. Hasta tener la impresión que estamos igual, igual que al principio, como si lo vivido no hubiera servido de nada. Total, recuerda a los exploradores que señalaban confiados más allá del horizonte, marcándose la ruta. Y pocos se dieron cuentan que este planeta da una vuelta completa todos los días.

Las noches:

Hay quien no deja ni huella. Y no es porque sea un zorro y las borre con la cola o tenga malas ideas. Es sencillamente porque hay viajes que se hacen con el cuerpo y el alma, y se evidencian sentados como si ese más allá que se busca detrás del horizonte como una leyenda estuviera donde está, aquí y ahora. De ahí que luego uno se ría al darse cuenta que intrascendentes son las mismas trascendencias. Vamos, como cortar una cebolla.





26 01 2008

 

Siempre hay quien escribe con el corazón hacia el alma.
Los albas del ánima que cubren a versos las formas diversas
como los latidos al son del silencio de una corriente que habla.

Como la palabra precisa y descrita que aún en elevada categoría
no puede precisar su emoción hija de si misma.

Que aún cuando el rocío sobre la hoja se posa y habla
un colibrí dialoga con su néctar baja las plumas blancas,

y los hechizos naturales se presentan bajo su naturalidad
como se refleja la Luna sobre las tranquilas y calmadas aguas.

Un amor que es un Sol que completa y en partida llega,
-los opuestos se complementan- y tan sencillo se expresa
la unidad que reside en toda apariencia.

Como la mía, que se refleja en cada recodo de la existencia
y esas mismas existencias demuestran que no importa
si hasta mi ilusión es diferencia.

pues el desnudo demuestra que éstas no son como muestran
los sentidos y casi todas las conciencias.

Aun así que bello es el color y la forma,
las caricias y aromas que saboreamos en esta vida.

Que el secreto se anuncia -por ejemplo- en el beso que das sin espera
que te reencuentra con tu propia Naturaleza,
entendiendo que incluso el tiempo y nacimiento es más apariencia.

Como el cielo se extiende y contiene, la llanura más pequeña,
y ésta llanura es un inmenso grano de arena en la playa,
la gota de agua que se evapora.

Del mismo modo que la forma viva contiene a lo que vemos sin ella,
otra apariencia y guía que nos da un sentido más amplio de la Vida.

Y aquí en mi mano la extiendo como la pluma blanca que lleva
para que caía libre sin preocuparse ni de ella misma,
como la sonrisa se despliega de unos labios que expresan.

Pues solo el enamorado conoce el secreto, de ahí que en silencio sonría,
tierna y inquebrantable es a la vez su mirada
desde su corazón que es habla de su cuerpo y alma.

 





22 01 2008

Que dirá el viento, si el sino y la libertad es lo mismo
si algo tan real e ilusorio se desnuda a si mismo.

¿y por qué lo digo?
si es que será que ya no me acuerdo,
si mi elección fue mi destino en aquel Vacío,
libre que escribe mi sentido.

Y de esas formas, un nuevo remanso en lo fluido
que contiene hasta lo ido y venido.
Mis aciertos y errores disueltos y contenidos.

La causa, en su efecto,
lo inalterable en el cambio,
permaneciendo a pesar de los tiempos,
que a pesar de todo sucede incluso
sin diferenciar si es que amarte está escrito.

Mi devenir en este río fluido,
¡Tajo, Aranjuez, Amor en el latido!
un suave que me dijo
que con el Corazón los Misterios
caen y son sinceros y sencillos.

Silencio, siente mis ojos,
que mi lágrima ya es rocío,
me siento y te digo.





11 01 2008

Los oráculos son como la comida. Por mucho que te cuenten con veracidad o buenas intenciones como saben, si no lo pruebas te puedes perder toda la comida. Y si puedes elegirla, pues que sea sin duda la mejor de las comidas. Y no me refiero a consultar cualquiera de ellos, sino sencillamente a vivir.

Pues a fin de cuentas -sin haberlas- alimentarse es conocerse como que los Oráculos son una fuente sapiencial de uno mismo. Y si el Corazón se conoce, -se reconoce- siente que está en todas las cosas. En presente. Sean grandes o pequeñas. Animadas o aparentemente inanimadas.

Eso mismo creo que se nota cuando se conoce el alma de uno y así uno se da cuenta que hay tanto dentro como a la vez fuera. Pero estaría loco si dijera que me conozco y conozco por tanto todas las cosas. Que aburrida sería entonces mi vida.

De todas formas si que reconozco que es posible aceptar y percibir aquello que llamamos con esperanza “futuro” a través de la corriente de la vida de una forma desinteresada. Lo que fluye hacia delante y a la vez con sus consecuencias y efectos, naturalmente lo que cambia.

Y quien lo siente lo mira con otros ojos, lo siente con otro Corazón, lo mira en Silencio con otra mirada por encima misma de la olas de la impermanencia, como vuela un Aguila Ancha. Libre incluso de su propio destino, sin ataduras. Mirarle a los ojos puede ser toda una experiencia de fortaleza y sencillez. De la innata humildad que nos reconoce a pesar de las alturas y distancias.

Y donde caen sus plumas, ¡ay mi vida! serán los saludos de la Vida que caen de su Ala. Pero tan importante como el águila está el colibrí recogiendo los pequeños Néctares que cada día aparecen, haciendo que éstos sean diferentes y sentidos de diferente forma.

Quizás el secreto de la sonrisa resida ahí, en un pequeño colibrí que se siente feliz por lo que cae del cielo y se posa cada mañana.

Que aunque hay unas gotas de tristeza en mi vida, si miro a las plumas casuales que caen junto a mi como hojas de Otoño o Primavera, me parece que mi vida es tan tonta como divertida, y que no me acuerdo de nada.

Pues de alguna extraña forma lo mismo lo dijo mi olvido sobre mi memoria sobre volando lentamente a ras de las aguas.

Que de todas formas, Amar es sentir lo sencillo que anida en nosotros de esa manera que el Silencio saborea hasta los Néctares que alimentan tanto el cuerpo como el alma pues los ciruelos no solo crecen en Primavera.

Como que -a pesar de todo lo que nos ocurre en la vida- no perdemos el don que encamina, y es expresarse como te salga del alma. Como te la gana. Pues es un alimento que da aliento a cada momento del alma. Hacia el reencuentro, hacia la normalidad que es capaz de liberar y hacer brillar los ojos como el alba.

Y así una vez o diez lo diré con calma, ¿quieres conocer mi futuro? Seguramente tanto como yo, -contestaré-, pues si es así quédate. Lo que sea, que las cosas suceden como vuela un Aguila Ancha.





5 01 2008

 

Acodado el sueño en el despertar
Sueltos son tus labios, tu mirar
sin mirar lejos, sin mirar más allá,
acodado en cada sueño del despertar.
Que por expresar
la sonrisa que da la mar,
donde los vientos parlantes acallan
con sutil brevedad a cada instante
del que brota un sencillez desde su sal.
Sal, sal, camina dentro sin parar
que el camino se hace estrella
y continua sin más,
pues el cielo se acuna en tu latido
como una dócil ola que se posa
en cada orilla sin diferenciar.
Si es mi pecho, si es mi costa,
si es mi beso que ya le da igual
si se calla y sin odiar no para de amar,
como si todo fuera la propia mar
cuando el reflejo de tus ojos
se acodan en tu natural paz,en la única Identidad.

Que hasta de mis dudas nacen más dudas
que precisan de ellas mismas para clarificar
por qué el Amor va de la mano
de un silencio que nos hace hablar sin parar,

sin el prejuicio que marchita cualquier mirada y habla
tanto hacia delante como hacia atrás.

Pues no solo es cuestión de calar una profundidad
si no de asentarse desde la naturalidad
como mi corazón siente en un sentido más grande
a la par que me deja cambio, acción y libertad.

Del mismo modo, es lo que nos comprende
sin límites, sin necesidad de elegir o rechazar
pues de todas formas su Vacío nos llena en diversidad,

y así hasta la misma oscuridad
nos acoge y nos ilumina
sin tener ni que precisar,
si es su luz o falta la que hace brotar
ese calor tan familiar,
que hace posar cada ilusión en su realidad.