23 03 2008

Cuando volvimos a encontrarnos evidencié lo que ya intuía de una manera tan familiar aunque por encima de todo le echaba de menos. Que a pesar de ser una persona de lo más normal, parecía latirle de forma diferente su corazón. O eso al menos me parecía a mi.

En aquella tarde paseamos junto a la Luna por una orilla manteniendo una informal conversación, mientras guardaba en mi interior una preocupación, de esas que a uno le puede ahogar el mismo suspirar de una flor.

Te contaré algo de nuestra conversación -como salga- aunque solo sea eso, mi propia impresión.

Recuerdo que no hablaba demasiado e intentaba pasar la mayoría del tiempo desapercibido sin meterse en ninguna discusión. Así era como le veía yo. Hablaba poco de si y menos de los demás. Me decía que eso en exceso se convertía en enfermedad, y esa enfermedad, en un tumor. Como el ego, que nunca se sacia por mucho que reciba. Siempre te pedirá más y más.

Me decía que su luz interior no sabía si valía demasiado o no pero que no convenía derrocharla sin ton ni son. Pero eso si, si llega el momento se muestra sin deslumbrar al exterior. Y además sin gracias ni favor, que con una brizna es suficiente para alumbrar todo el Universo con el corazón. Aunque a veces no nos demos cuenta, todos la llevamos en nuestro interior.

Cuando le pregunté como se encontraba me dijo que bien, que la vida le dió por dos todo aquello que no deseó y que a la vez necesitó, aunque ésta se empeñó en que caminara por la vida como uno más saliendo al exterior, viviendo experiencias que unas les llamaba la atención, y otras no.

Que lo que le salvó fue observarlas con los ojos de ese niño que llevamos todos como un don, sin dar mucha importancia a las cosas con un poco de buen humor. Ya sabes -me decía- mejor humor que tumor. Que le costó aceptarlo, vivir y viajar así en soledad deseando esa única cosa que deseó. Un viaje que un día cualquiera hace tanto comenzó sin mucha búsqueda o pretensión.

No obstante, me reconoció que buscó ese amor, el mismo que una vez sin dar ni una explicación se marchó, y -entre risas añadió- y de buscarla encontré otras formas de Amor en cada persona y lugar que la vida con discreción me mostró, quizás para confirmar. También egos y locuras de tantos que son, sin saber muy bien que es lo que quieren, acaparan y por qué no aman lo que sea de verdad.

Pero también experiencias necesarias -a veces duras- para apreciar toda la diversidad. Que hasta el Amor contiene al error, del mismo modo que quien te ama moverá montañas y mares enteros por estar cerca de ti.

Aún así aprecia lo que hay -tal como es-, te será más fácil amar con sencillez fuera del ámbito de lo que pienses o creas pensar, pues mucha dilucidación no te traerá beneficio y te será difícil apreciar. Así poco más que un grano de arena o una gota moverás. Sin miedo al que dirán, sin miedo al que pasará, sin el pasado por miedo a que se repetirá.

No pienses en el deber de tus emociones -añadió- en lo que creemos que está bien o mal, o en lo que creas que los demás esperan de ti. Conocer tus emociones te ayudará a conocerte mejor. Con sus luces y sombras, sin discriminar ninguna emoción pues todas son expresión de la misma Expresión. No somos un tumor. Que no hay nada definitivo si es que alguna vez necesitas algo conclusivo.

Al respecto me decía, que la mente es como un diamante en su quietud, fuera incluso del ámbito de cualquier categoría o diferencia. Incluso la inteligencia de poco sirve, como que las palabras tampoco pueden expresar aunque ayudan. Muchas veces trocitos de verdad que juntas no pueden formar el paisaje por completo.

Nadie es tan tonto de querer subir a la cúspide de una montaña apilando libros junto a sus faldas, del mismo modo que lo se ve desde allí, no te lo pueden contar. Si lo sabré yo que no me acuerdo…

Es decir, -continuó- todo está en la mente aunque haya tanta diversidad, al igual que el infierno y el cielo son estados de la mente o del alma por el que pasa, y mucho depende si después uno quiere retroceder, estancarse o avanzar. No temas perdonar -perdonarte- que estamos todos aquí para aprender. Incluso aquellos que han transcendido esta Vida siguen aprendiendo con humildad.

El Sentido eficaz que dará alas a todo lo que en cada momento hagas sin tener elegir o rechazar. Como la meditación sin distracción, la mejor de las medicinas para el cuerpo y para el alma. Del mismo modo son, al igual que si tienes que descansar, descansa con la mayor naturalidad.

A fin de cuentas -añadió-, el Amor nos completa. Nos acerca a esa sensación tan familiar que el pasado, presente y futuro lo mismo son, aunque a decir verdad también te reconozco que nunca estamos completos del todo.

Aún así sin duda, el Néctar anisado e inexpresable de cualquier flor. El Silencio, Su Voz.

Me llamó la atención que caminaba de manera muy pausada -como si el tiempo y el espacio no existiera-. Una de éstas veces, -mientras seguiamos caminando por la playa-, se paró, y mirándome como si recordara a alguien me dijo, a penas somos el reflejo de la luna sobre las aguas, y así sobre éstas su mirada desnuda en silencio se posó.

Me quedé sorprendido preguntándome como sabía que me preguntaba eso mismo, en ese mismo instante. Algo dentro de mi me empujó y le pregunté lo que tantas veces había querido preguntarle. Si se había fundido con la Fuente. Por entonces, en mi cabeza había muchas historias y leyendas al respecto.

Tras escuchar atentamente mi pregunta miró a su alrededor, -como si todo lo que viera fuera ilusión- y me comentó en bajito que no. Y que además no tenía prisas por fundirse ni por llegar a eso que nuestra mente llama alá, buda, la Luna o dios.

Pero si que me matizó -casi susurrando con vuelo de voz veloz- que para éso, conócete y sabrás quien es dios sin olvidar llevar pocos apegos y algo de humor. Pues muchos se saltán este capítulo por su desmedida o mal medida ambición, pues a fin de cuentas no les conviene e ignoran mucho menos su tumor.

Que no te arrastren, que para corrientes la de la no-acción, es decir, la natural y espontánea que es propiamente la acción. Y sobre ésta acción te será más fácil apreciar sus consecuencias en tanto que las que falten o estén demás aún cuando nos guíe sin saber por qué la misma mano de la Casualidad. Ya sabes, -como me decían a mi-, con los huesos duros y con el corazón valiente.

Pues si al final resulta que todo es azul, y no verde como pensabas, pues viva el azul. Si es así, si juego. Si quieres saberlo, eso mismo también me digo yo.

Tras eso me preguntó, -¿quieres que te lo presente? A quien, -pregunté sorprendido- A dios, -contestó-. Y me invitó a un trozo de chocolate. Me quedé sin palabras -algo desconcertado-, aunque pensé que desde luego no le faltaba humor.

Recuerdo que -mientras se fumaba un cigarrillo- me observaba comer ese pedazo de chocolate que bien podría decirse que -aunque no sabía si era o no dios- sabía a gloria. Me dijo que por pocas cosas ya se le caían las lágrimas pues él no podía comer dulces salvo excepción. Pero así son las cosas cuando son.

Su mirada parecía tranquila, tierna hasta imperturbable aunque siempre me daba la sensación que era en realidad risueña como un sabor. Como la canela deja su albor. En uno de esos momentos que le observaba se acercó con su mirada y me comentó que no siempre había sido así. Que incluso al día de hoy, le salía de los ojos algo de tristeza.

Que así son las pérdidas -me comentó-, que llegan y se van sin darte la oportunidad ni de decir adiós. Me di cuenta que sintió de verás lo que fuera sin mucho más que asentir, como un pato echa de menos a un ratón.

Pues el verdadero alquimista no es quien consigue transformar cualquier metal en oro -continuó- si no aquel que conforme vive va transformando y observando sus emociones. Correspondiéndolas. Desaprendiendo quien fue, para ser como sea, hoy.

A pesar de sus trastazos, de sus equivocaciones o sencillamente por que no lo supo hacer mejor y así las cosas son. Sin mucho que añadir o quitar, sin identificarse con lo que creyó ser o creyeron los demás de él saber. No somos aquello que pensamos.

Quizás todo se resuma en regresar a la normalidad, sin hacer más ruido que el puede hacer el marchitar propio de cualquier flor. Ellas saben bien que la alegría es una buena guía pues significa que hemos sintetizado muchas emociones para mostrar lo que hoy son.

De aquella conversación recuerdo también que me dijo que viviera la vida como a mi me pareciera mejor, que cuidara mis emociones y las de los demás, que son las que nos transcienden como que las neuronas son las únicas que acaban en el incinerador.

Aunque la mierda sea un buen combustible -especialmente la propia- aprecia las emociones desinteresadas y sutiles que son las que nos inspiran y ayudan, aunque todas sirvan y tengan su función.

Que es fácil encontrar personas que te dirán que es lo mejor para ti. Parece que siempre saben y que no se equivocan jamás. No les creas demasiado ni se lo tengas mucho en cuenta, continúa sin darles más importancia. Para los vampirismos y aunque seas capaz de meterle con tranquilidad la mierda en la boca -lo mejor- es salir disparado como el correcaminos, que los precipicios otra cosa son.

Pues lo importante es mirar dentro de tu corazón. Así es más fácil saber que es bueno para ti. Perder nuestros prejuicios sobre los demás o sobre nosotros mismos nos abre las mil puertas que tiene cada corazón. Incluso perder las prisas nos hace hasta veloz desde la quietud.

Toda una natural alquimia interior capaz incluso de trascender la impermanencia. Pero ten presente que vives, estás y eres ella, todo un regalo para el alma libre y despierta donde los prejuicios propios son vendas. Cuando lo sientas, aprende y aprecia cada día su indescriptible belleza.

Tras otra pequeña pausa añadió que nunca pensara que me hubiera enseñado algo y que cuando lo sintiera olvidara sin miedo toda la conversación. Son solo muletas como las recibí yo -me dijo- para compensar todas las cojeras que llevamos creyéndonos además que somos tan rápidos como la luz.

Cuando quieras andar, no te harán falta y te estorbaran para romper el cascarón. Pues hablamos de tu paz, de tu felicidad, de la que puedas también llegar a compartir como una flor disuelve su fragancia en el aire que la envuelve por que sencillamente está. La brújula de cada ser tiene un norte, y se llama sencillez.

En ese momento se agachó, y lentamente con el dedo comenzó a dibujar sobre la arena de la playa algo que me paró. Me enamoró. No sabía lo que era aunque a mi me pareció una cara sonriendo como la pueda poner uno al sol, la misma que vi cuando levanté mi mirada hacia la Luna sintiendo una escalofrío entre tanto calor.

Todo es una manera -continuó- como otra cualquiera de hacer -por ejemplo- de las dudas, las evidencias que son. Que para nadie es fácil vivir aunque como dice el poema “para el corazón que no duda, las flores blancas del ciruelo”.

Tras escuchar ésto, sentí por fin soltar lo que me preocupaba desde el principio de esta conversación. Lo que me angustia con o sin mucha verguenza o razón, pero -de repente sonreí- pues empecé a escuchar -no sus palabras- si no que se yo. Yo, tu, la mar, una concha, o la ola que mañana se deslizaría dejando su huella al sol.

De repente, solté una enorme carcajada, y me decidí como puede brotar todo el colorido de una flor sin mucho más que esperar. Me despreocupé sin motivo ni razón.

Como él, que por ahí andará con el contador a cero buscando algunos cálidos rayos de sol; sin pensar demasiado aún cuando a veces se pregunte si volvería a verla o si. O no. Que todo es celebrar, como que sorpresa se escribe como muestra su alma -perfecta tal como es- una flor.

Así sentí, así continué, sin mucho más que decir salvo que esta vez no le vi partir, si no sonreir, regresar.





19 03 2008

Nunca se dejará de ver el anochecer
si son tus ojos los que quieren seguir,
descubrir, allí en lo alto tu propio amanecer.

Me susurras, me hablas al oido
del miedo que te da volver a amar
como si fuera de nuevo la primera vez.

Es así, que es la primera
si ya nada te retiene que no hay nada que temer.

Fluye en el tiempo, que ese tiempo es solo hoy
perfecta tal y como estés.

Como me dejaste por escrito
que importarán las personas
que pasaron por nuestra vida enseñándonos
con sus lecciones para volver a querer.

Qué cierto es eso de asumir y aceptar,
de no tener ni que perdonar
porque yo tampoco lo supe hacer mejor.

De reirse con sencillez del por que si,
de uno mismo sin nada que justificar ni pedir.

No temas ganar, no temas perder
que la entrega llega a tiempo y siempre es fiel
si el corazón es el que habla,
y no ninguna mente
que nos tratará de engañar
sobre todo lo que hay que levantar y tejer.

Qué lío, qué lío, que ego
que no quiero ni volver a ver,
si es que alguien vuelve vivo
por tanto pensar en esas cadenas
que retienen la felicidad de cada ser.

Yo también perdí, también temí y mi miedo me hizo ver,
todo lo que perdí y todo lo que no pude conseguir
a pesar de esperar y amar más allá del amanecer.

Que la única manera es dejar todo atrás
para que el amanecer viva en nuestros ojos
que nos enseñaran todo lo que vive dentro
sin echar en cara hasta todo lo que no supimos ver.

Qué será eso de amar,
me pregunto hoy a pesar de todo lo recorrido,
sin querer pesar si mi vida será un recuerdo más,
cuando en realidad ya mi vida te la regalé.

Si me quieres, ¡-cógela-!
que lo único que es tarde
es el atardecer
sin identificarnos con el ayer.

Y no creas mis palabras,
nunca me llames el más fiel,
solo observa los hechos que dejaré
a tu lado crecer,

si es eso lo que deseas sentir y tener
como respira alguien con la mirada
puesta en el Presente llamado fiel.





17 03 2008

Desprende cualquier razón,
que no hay más motivo
que el sentido de cada sabor
que sale cada día libre del corazón.

Huérfano de forma y color
de esencia y olor,
que hoy es también presencia
del anisado esplendor.

No hay tristeza posible
si el presente nos mira,
iluminando la mirada en cada cascada
que destella la flor,

sin más tiempo que uno es,
-sin duda-, esa flor.

Presintiendo que el encuentro
es posible si esa mirada es hoy.

Quizás así aprendí a no mirar atrás,
a no fiarme de mis motivos
ni a identificarme con el ayer
que nunca quiso decirte adiós.

Ni tampoco a mirar hacia delante
por mucho que mi esperanza
sean los mismos rayos del sol
como si tu fueras el Universo
que da sentido a su calor.

Pues lo que anhelo es
descubrir como entonces a dios,
Ahora en tus ojos
sin tener que volver a vestir
de versos mi corazón.

Y aunque te escribí versos
hijos de mi corazón,
ese es el motivo
por el cual no quería describirte
en más inacabados poemas de amor,

ya que mis palabras -te pierden-
pierden los latidos de mi corazón.





16 03 2008

 

Muchas hojas, muchas ramas,
la misma raíz,
y no hay árbol en realidad.

 





14 03 2008

Del interior de cada ser se obtiene
-está-
ese néctar que llaman Amor,
si es que hay palabra que la exprese
con Compasión y veracidad.

Como un caudal, como una corriente
que llena las venas por ese bien
que sin más palabras se entiende y está.

Se acepta, y se conforma, se forma
a partir de lo que unas veces se llama Fuente
entre tantas culturas, albedrío y diversidad.

De lo anterior dicho, bien el sino, bien comprende
más las elecciones se renuevan en cada momento
de tu presente sin contradecir lo que es, y será
que el tiempo eres tu entre todo lo demás.

Por el propio bien que siempre te llegue,
por la libertad que tienes,
por tus emociones que son
las únicas que transcienden.

O sea, las verdaderas que no puedes expresar
aunque de ellas ríos de tinta saldrán,
aunque sean lágrimas y risas de verdad.

o como me decían a mi,
hasta la mierda es un buen combustible
si se quiere avanzar.

Para aprender a realizarte en tu propia experiencia,
para comprender sin la concreta finalidad
lo que abarcan y se extienden más allá.

En lo más cotidiano y sencillo de ti está
ese néctar tan especial.

A que tiendes y tiende
cada transformación de nuestras energías
y vibraciones que nos iluminan
unas veces poco a poco y otras de golpe.

Es el camino, la Vía, la ausencia de orillas y límites
una vez que dejas libre de ti a tu mente,
sin miedo a sentir lo que sientes,
sin la presión del que dirán
o si debes perder o ganar.

Si es volar, si es ilusión, si es realidad,
si es de un color o de otro sabor
si es una equivocación más,
que más dará,

si es el Corazón el que comprende
que no hay centros ni muertes,
y que cada momento es el mejor
para ser natural y realizar.

Pues es así de amplio el Amor
a pesar de todo lo que que llega y se va,
transformándote en pos
de algo que ya no conviene diferenciar,
aunque si cuidar.

Un don que siempre tendrás
pero que cuando te des cuenta que lo tienes
trátalo como lo más especial
que mil puertas te abrirá.

Aunque tengas que dar un pasa atrás,
darás después tres hacia delante sin dudar.

Da igual el pasado que dejaste atrás.
o si éste no lo olvidas sin poder jamás,

da igual lo que no hiciste
porque temías eso llamado realidad,
la ignorabas como tantos y tantos,
como yo mismo que un día dijo en bajo basta ya.

o simplemente no querías volver a sufrir o dañar
porque le querías tanto que decidiste dejarle libre y abandonar.

Te sigue queriendo sin nada que reprochar.

Esta vez si quieres será otra ilusión o realidad,
de nuevo,
que más da si lo importante es Amar.

Pues nada de la inteligencia puede realmente
expresar lo especial que eres en realidad,
y la felicidad que puedes volver a obtener y dar.

Tu naturaleza emocional que no necesita
identificarse con lo que piensas y así sonreirás.

Pues por ejemplo,
amar es mirar en soledad un atardecer en paz,
o mirar a los ojos a cualquier criatura de esta faz,
o ese hombre o mujer que para ti es tan especial
y hace de ti ser tan especial sin vampirizar.

Te hace brillar sin necesidad de iluminar.

Es sin duda algo que no se puede imaginar,
y que tampoco nadie te lo puede contar.

No lo dudes, no tengas miedo,
que cualquiera nos equivocamos tantas veces
como años tenemos en la eternidad.





7 03 2008

Con frecuencia es difícil contestar a la siguiente pregunta: qué es alma. ¿existe de verdad? En diversas ocasiones, me he encontrado con personas que sencillamente con fe ciega afirman de su existencia. Otras en cambio, lo niegan.

Y hasta si cabe, taladran la pregunta, y miran a otro parte sin pensar ni tan siquiera si se equivocan. Vamos, como todos los que tenemos boca, del mismo modo que conocernos, no es describir el ego propio como si hiciéramos la lista de la compra, aunque si que es importante lo que nos gusta y lo que no nos gusta. Lo que nos hace sentir bien, y no tan bien.

Es la misma pregunta que puede dar cabida a emociones aparentemente contradictorias. De esperanza, y de mi miedo, de ignorancia. Y al llegar a este punto, me da por pensar que siempre la sorpresa es cosa propia. Es decir, experiencia personal sin palabras, y que lo único que va a acabar en el incinerador, van a ser mis neuronas.

Tampoco creo que se necesite de ningún credo o religión en partircular. Es más, hasta preciso que si llega el momento hay que prescindir de todo, hasta de lo que entendemos cada uno por alma.

A fin de cuentas la naturaleza antes de nacer, ya sabe volar. Como nadar, y más veces de las que pensamos ésta ya sabe por donde se anda su par. Es esa cosa (que algunos llaman poderes específicos del alma) tan clara como confusa llamada intuición.

De los nombres que puede recibir, muchos. A veces se le llama corazón, otras espíritu por sacar algunos ejemplos. También es energía. Vibración, Vacío. Emoción, sentimiento. Y sin duda, -al menos para mi- la mejor prueba de su existencia y Naturaleza emocional. O al menos cuando yo me noto, la siento. Pero no se preocupe, que no la veo.

Incluso en estados avanzados de meditación (o cuando la Vida nos mira con buenos ojos) su percepción puede llegar a vislumbrar que es el propio cuerpo. Cada célula y tejido de nosotros. Es decir, el alma es el cuerpo. Y así, fíjese usted todas las que se pueden ver al tiempo con tanta naturalidad.

Pues separar lo físico de lo espiritual suele causar más cojeras de lo normal en un mundo donde todo cambia -se trasnsforma- lenta e incesantemente. Donde regar, es la causa, y crecer el efecto. Es más, hasta si paramos nuestros pensamientos, si paramos nuestro cuerpo, nos sorprenderemos de todo lo que se mueve y está.

Y hasta quizás tengamos la certeza de sentirla pues no hay mejor prueba de ella que sentirla sin palabras. A través de la emoción, de lo que sentimos sea como sean esos sentimientos. Pues llegado a ese punto lo que menos precisa ésta es que encima le echemos toneladas de sentimientos culpables.

A fin de cuentas, también el alma es luz y oscuridad, como en la sombra hay luz, y luz en la sombra.

De todas formas, y así de claro lo intentaré decir, cuando me lío, busco algo sencillo y lo toco, lo siento. Sin pensar, en calma. Y me encanta posar mis manos en la tierra, y lentamente profundizar como si mis dedos fueran raíces. No busco nada en especial, y menos mi alma que por ahí andará. Si no a decir verdad, sentirlo todo junto como si todo fuera lo mismo sin diferenciar.

Bueno, tampoco es tan raro. Todos alguna vez buscamos un tesoro escondido bajo la tierra. Ya que el tesoro sea el oro o lo que nos hace sentir es como tantas cosas una aceptación personal.





1 03 2008

Más allá del verso, la mirada,
las aureolas que se expresan
envolviendo los cánticos de mañana.

Así el reflejo cambia,
el agua y las ondas avanzan
como sutiles danzas,

encantamientos del natural habla
que desnudan aquí al propia alba.

Atardece y aparece mi alma,
mi cuerpo
que ahora te abraza.