19 04 2008
Cuentan que recia a su espada, abandonó ésta por otra clase de magia sin saber que encontraría. Tan natural y evidente que pocos advierten que exista. Como dice una leyenda hasta calar en el corazón que la alberga. Salió de ella, salió hacia delante, con su vestido en su alma. Desnuda palabra de aquel que mira ensimismado como brota su propia atalaya, sorprendido como un primerizo de cada casual forma y belleza. Su mano descalza a tenor de todo lo invisible que nos observa dando forma y constancia como cualquier beso que se desprende de sus propias alas posándose en su natural alegría. Algo más que felicidad efímera.
Pero aún cuando aquel secreto la encontró -el mismo que dicen tantos saber desde su infantil ignorancia- medio sonrió elevando su cuerpo hacia el cielo que habla, los pies acariciados por la arena y la hierba, en una unidad que tácita y compasiva presencia. No necesitaba guardarlo con recelo diciendo a otros que tenía el secreto de la vida. Sin temor al olvido o pérdida lo soltó de nuevo como uno abre su palma y ésta abierta se queda vacía.
Quizás fue mi lágrima viva cuan fénix ama sin retirar la mirada baja ésta por debajo de toda atalaya cuando vi a mi propio egoísmo ahogarse en sus propias lágrimas tan sentidas como vacías. No era yo quien lloraba. Me encontré de frente con ella en el mismo silencio del habla, entendiendo sin más que todo es presencia y reflejo como pueda ser tu vida en la mía que es la misma siendo cada una importante y a la vez valiosa. Hasta un árbol, una flor, una foca o una piedra es compañía.
Que sin decir que todo es a la vez vacío y forma, nada con tu corazón por el río que nos lleva fluidos y unidos ya sin miedo a que el corazón se parta. Que lo real no se quiebra a pesar de los recuerdos, daños y pérdidas que nos dan sus caricias en cicatrices que parece que nunca se curan. ¿por qué nos dejan sin explicarnos nada? ¿es la manera de mostrarnos que así nos quieren aunque seamos libres como el primer día?
Que si hay secreto te lo mostraré con claridad diamantina sin compromisos, nombres ni cláusulas como el mismo fuego brota perdiendo toda forma pasando de una a otra, mostrándote toda la luz serena de la misma noche oscura que vive en mi siendo también parte mía. Sin hacerte creer en acertijos ni leyendas que son solo literatura.
Así me dijo ella, así señalaba con su dedo de manera precisa. El te quiero de un hola de la mano de su Luna, diciendo un si como nace y yace cada vida. ¿Confías en mi? -me dijo- mientras me abrazaba sin esperar respuesta alguna. Soy un alma joven -contesté- mientras algo más la decía de la manera más sencilla que sabía.