Briznas
Trascendida la mente, la emoción libre
cabalga a ras del suelo Presencia
que ni es un reflejo sobre la suavidad
de sus propias aguas.
Aun así ¡qué importante son éstas!
pues lo significa todo para el reflejo
que damos y nos queda.
Los sortilegios ausentes cabalgan sin peso ni apariencia.
De su procedencia bebe a la vez que es forma y aroma.
No obstante, ni motivo, ni sentido, ni cuestión espera,
la percepción auna y se desnuda por si sola.
Como la volátil brizna en la noche se quema
mostrando su luz cálida y huérfana
de todo destello en el eco de una huella.
Nuevamente -libre- se difumina
incluso a partir de lo que fue ésta y aparece
-Aquí y Ahora-
al lado de las estrellas y de la luna,
en mi, junto a todo lo que es y queda.
En el beso, la sonrisa propia
en la ferviente risa apaciguada que precisa
cada instante en el océano que alberga la vida
conteniéndola y siendo la propia vida.
Esa forma vacía de sabiduría
que ni se pregunta sobre su esencia
como Néctar de la Belleza
que brota en la flor marchita.
Sin temer la pérdida o ganancia,
apreciando la relevancia de los cambios
a través de las diferentes vidas.
En realidad, esos cambios,
la Belleza,
intrínseca y común a cualquier forma de energía.
La noche cerrada se ilumina
a trazos y briznas
en las casuales brisas y olas.
