Nunca se dejará de ver el anochecer
si son tus ojos los que quieren seguir,
descubrir, allí en lo alto tu propio amanecer.
Me susurras, me hablas al oido
del miedo que te da volver a amar
como si fuera de nuevo la primera vez.
Es así, que es la primera
si ya nada te retiene que no hay nada que temer.
Fluye en el tiempo, que ese tiempo es solo hoy
perfecta tal y como estés.
Como me dejaste por escrito
que importarán las personas
que pasaron por nuestra vida enseñándonos
con sus lecciones para volver a querer.
Qué cierto es eso de asumir y aceptar,
de no tener ni que perdonar
porque yo tampoco lo supe hacer mejor.
De reirse con sencillez del por que si,
de uno mismo sin nada que justificar ni pedir.
No temas ganar, no temas perder
que la entrega llega a tiempo y siempre es fiel
si el corazón es el que habla,
y no ninguna mente
que nos tratará de engañar
sobre todo lo que hay que levantar y tejer.
Qué lío, qué lío, que ego
que no quiero ni volver a ver,
si es que alguien vuelve vivo
por tanto pensar en esas cadenas
que retienen la felicidad de cada ser.
Yo también perdí, también temí y mi miedo me hizo ver,
todo lo que perdí y todo lo que no pude conseguir
a pesar de esperar y amar más allá del amanecer.
Que la única manera es dejar todo atrás
para que el amanecer viva en nuestros ojos
que nos enseñaran todo lo que vive dentro
sin echar en cara hasta todo lo que no supimos ver.
Qué será eso de amar,
me pregunto hoy a pesar de todo lo recorrido,
sin querer pesar si mi vida será un recuerdo más,
cuando en realidad ya mi vida te la regalé.
Si me quieres, ¡-cógela-!
que lo único que es tarde
es el atardecer
sin identificarnos con el ayer.
Y no creas mis palabras,
nunca me llames el más fiel,
solo observa los hechos que dejaré
a tu lado crecer,
si es eso lo que deseas sentir y tener
como respira alguien con la mirada
puesta en el Presente llamado fiel.