31 05 2008

No es que haya mil enseñanzas. En realidad sola hay una. Y realmente ni eso. Lo que sucede -continuó- es que ésta se adapta a los mil seres sintienes y a sus mil sensibilidades diferentes. De ahí que la percepción de ésta sea diferente pero no olvides que aun siendo una, es tan sóla una muleta para nuestras propias cegueras y cojeras. La expresión de ésta comienza por ser anisada. No se puede coger o agarrar y mucho menos usar en beneficio propio para mantener a otras personas en la ignorancia. En ese punto, el camino se curva y aparecen cosas que ya observas. Y vas hacia atrás.

Al ser anisada, todo enseñanza solo se transmite de “corazón a corazón” como cuando amas y te basta un sencillo beso para despertar a una persona de su sueño. Y sientes por ejemplo el aroma a café recién hecho.

Del mismo modo, -añadió- no es que haya mil; es tan solo una forma de decir que hay muchas. Incontables si así lo prefieres así. Y su estudio merece la pena. Pero para ello conviene sentir el Amor hacia la Naturaleza y todo lo que en ella está, no-está y representa. Su sutil alegría que en cada instante muestra y presencia. De ahí que sea tan importante reconocer y aceptar tus propias emociones. Pues ellas te dirán quien eres. Un punto de apoyo hacia el siguiente. Natural e inconscientemente, de la misma forma que en tu masculinalidad reconoces toda mi femeneidad.

Es una manera como otra cualquiera de encaminar las diferentes consciencias. Tu momento presente. Lo único que importa. También para ser conscientes que hay emociones más vastas como el odio o la ira, el “mal” apego, y otras más sutiles como el perdón -perdonarse y pedir perdón- a través -por ejemplo- del acto desinteresado. Pero todas ellas son la misma y -aunque nuestros huesos se endurezcan en la no-diferencia- también hay que aprender a separar la paja del trigo. Saber que es bueno y que no es bueno para nosotros. Y nosotros no somos el ego.

La sensibilidad o consciencia que desarrolles te puede hacer sentir que lo que una vez llamaste realidad, lo llamas ilusión. Pero ambas son la misma y por tanto se contienen. Incluso desaprender forma parte del ciclo y del aprendizaje. Pues cuando lo hagas sin el ego, no tendrás prisa y por pequeña que pueda ser la enseñanza, te será inmensa para tu realización personal.

De esa manera es más fácil observar que en el detalle cotidiano más ínfimo, hay todo un Universo pleno. Y no es que te lo cuente, es que ya lo sabes, pues te siento en aquel río descalzo mientras tu sonría brotaba de nuevo a pesar de lo que significaba para ti estar allí solo.

Es fácil perderse -concluyó- pero siempre tendrás por brújula la sencillez que marca tu camino hacia tu norte. Sea cual sea. Y si necesitas descansar, descansa. Que no hay ninguna prisa en esto que llamamos vida. Se tarda tiempo en ver que las montañas se asientan en el cielo. Pero el caso es que algún día y sin saber por qué, la ves allí estar como si siempre hubieran estado ahí. En frente de ti. En ti.

Asiéntate y no temas ni al olvido. Despreocúpate pues todo lo que necesitas ya está esparcido en los detalles del camino, y para éstos no pasarás desapercibido. No pasa nada si te quieren o no te quieren que -entre otras cosas- ya has descubierto que muchos creen saber y no saben nada pues no saben ni lo que quieren y así arrasan con todo. Del mismo modo, que si algo regresa es que es bueno. Si no, también. Qué en ti -como en cualquier otro ser- permanece el don inmenso. Ese don que siempre está alegre moviendo la cola como si fuera un perro. Como que sacar una sonrisa a una persona, no tiene precio.





9 05 2008

A menudo -añadió- las personas suelen hablar y hablar sin parar. Si observas sus conversaciones te sonaran. Se repiten. En muchos casos divertimentos, dimes y diretes. Si precisas además verás que en realidad no se suele decir nada importante. Se omite lo que se siente. No obstante, no siempre es así pues a veces en los inicios de relaciones u otros momentos es lo que se hace, se expresa uno como sale. Y hasta se escucha lo que otra persona dice. Pero se olvida pronto, y lo que fue se convierte en un conviene. Se tiene miedo a sentir o a que otra persona descubra que efectivamente llevamos fiebre, y que salte la liebre. Y así, los corderos son los lobos entre tanto que se pierde. Parece que por expresar nos hacemos vulnerables y dependientes, y acabamos hipotecados a creer que somos lo que pensamos. Y no es así, pues conocer tus emociones y su fuente te hace algo más que fuerte. Aún así suelo estar pendiente -matizó- pues entre tanto direte a veces sale el motivo por el cual se silencia uno sin escucharse. Claro, -hablo de mí- pues ahí está la raíz de la mente, cuando quieta ésta se disuelve y comienza anisada a entender qué se siente, y qué es lo importante.





21 04 2008

El doctor malavarísimo malo malísimo malvado (”mmmm” para abreviar) se encontraba realmente abatido. Aún no sabía muy bien que había sucedido aunque todo apuntaba a la llegada de unos libros que cayeron en manos de sus sicarios. De esos tan bonitos que decoran tan bien las estanterías. De esos también que no sabes si apilarlos como si fueran columnas y que siempre quedan bien para las visitas. Que ya si los libros son decentes, están los olvidos, las hogueras y las cabeceras de algunas camas ajenas.

En aquel pedido se incluían títulos vario pintos como “Sindicatos, y consejos de dirección. Que se despellejen mientras otros trabajan por usted”. “Ser vago no es mala idea aunque no lo parezca, pero esi si, no lo parezca.”, “Denuncie la corrupción, viviendo de ella sin admitirla que es ella. Puede hacerla a su medida aunque pierda toda medida”, “Racismos y fanatismos, grandes ofertas para lo que usted quiera. No permita que se extingan”, ó “Echele la culpa a otro, por ese motivo se encontraba cerca suya pero juegue al golf con sus amigos que más tarde le harán también falta ”. Parecía la enciclopedía política de la A a la Z. El único libro que desentonaba era uno muy finillo sobre verduras prestando especial atención a la zanahoria. Éste claro, acabó pronto en la basura, qué cosas…

A partir de la recepción de estos libros todo empezó a cambiar aparentemente sin medida, y poco a poco sus sicarios empezaron a comportarse de otra manera. El -sin embargo- no se percataba pues viviía ensimismado atendiendo sus muchas dudas sobre si debía conquistar o destruir el planeta. Pero lo que le consumía de verdad era un tal Bugs, tanto que ni dormía. Hacía planos y planes obsesionado en capturar aquella endemoniada criatura. Malicia donde las haya.

La situación comenzó a ser insostenible, hasta ya hacían huelga y ya no le llegaban sus galletas con leche preferidas que abrían su apetito cada mañana. Así que empezó a acceder a exigencias poco a poco y sin darse cuenta un buen día despertó y sus propios empleados (que ya no eran sicarios) le dieron puerta y patada. Le hicieron firmar hasta la carta de despedida, y que volviera cuando quisiera. Incluso perdió las patentes de las máquinas más absurdas.

Después de aquello poco se sabe que fue de aquel doctor (que se quedó en una sola “m”, de malito que se nos puso), salvo que se cuenta que un día alguien le comentó al oir su historia que no le extrañaba lo sucedido de ninguna de las maneras, que a ver si le contaba algo nuevo que no supiera. Que había tenido suerte de no vivir la revolución francesa, que ahora las cabezas se cortan de otra manera como que a los lobos no hay dispararles con balas de plata, no te confundas.

Aún no te das cuenta -añadió aquel lindo conejillo de orejas puntiagudas- pero les debiste caer bien -a quien sea- con tu chupete en la boca. De tus exsicarios ni te preocupes que recibirán un nuevo envío esta misma semana que entra. Reciben la enciclopedia comprimida de banca y economía, y con esa a tiempo siempre se lía. Aunque para puntualidad, esa editorial, que es bastante seria, especialmente si no se encarga nada. Y ya verás como esta vez tampoco leen ni el remitente ni la letra pequeña de la portada.

“Eso es todo amigo” -continuó aquella amable criatura-, mientras masticaba felizmente una zanahoria.

Pues que gran verdad -digo yo a estas alturas- hablar de éstas, como que a estos de ACME no hay quien les entienda nada. Y ya ni cuento si de lo que se habla es de su departamento de reclamaciones y quejas.





19 04 2008

Cuentan que recia a su espada, abandonó ésta por otra clase de magia sin saber que encontraría. Tan natural y evidente que pocos advierten que exista. Como dice una leyenda hasta calar en el corazón que la alberga. Salió de ella, salió hacia delante, con su vestido en su alma. Desnuda palabra de aquel que mira ensimismado como brota su propia atalaya, sorprendido como un primerizo de cada casual forma y belleza. Su mano descalza a tenor de todo lo invisible que nos observa dando forma y constancia como cualquier beso que se desprende de sus propias alas posándose en su natural alegría. Algo más que felicidad efímera.

Pero aún cuando aquel secreto la encontró -el mismo que dicen tantos saber desde su infantil ignorancia- medio sonrió elevando su cuerpo hacia el cielo que habla, los pies acariciados por la arena y la hierba, en una unidad que tácita y compasiva presencia. No necesitaba guardarlo con recelo diciendo a otros que tenía el secreto de la vida. Sin temor al olvido o pérdida lo soltó de nuevo como uno abre su palma y ésta abierta se queda vacía.

Quizás fue mi lágrima viva cuan fénix ama sin retirar la mirada baja ésta por debajo de toda atalaya cuando vi a mi propio egoísmo ahogarse en sus propias lágrimas tan sentidas como vacías. No era yo quien lloraba. Me encontré de frente con ella en el mismo silencio del habla, entendiendo sin más que todo es presencia y reflejo como pueda ser tu vida en la mía que es la misma siendo cada una importante y a la vez valiosa. Hasta un árbol, una flor, una foca o una piedra es compañía.

Que sin decir que todo es a la vez vacío y forma, nada con tu corazón por el río que nos lleva fluidos y unidos ya sin miedo a que el corazón se parta. Que lo real no se quiebra a pesar de los recuerdos, daños y pérdidas que nos dan sus caricias en cicatrices que parece que nunca se curan. ¿por qué nos dejan sin explicarnos nada? ¿es la manera de mostrarnos que así nos quieren aunque seamos libres como el primer día?

Que si hay secreto te lo mostraré con claridad diamantina sin compromisos, nombres ni cláusulas como el mismo fuego brota perdiendo toda forma pasando de una a otra, mostrándote toda la luz serena de la misma noche oscura que vive en mi siendo también parte mía. Sin hacerte creer en acertijos ni leyendas que son solo literatura.

Así me dijo ella, así señalaba con su dedo de manera precisa. El te quiero de un hola de la mano de su Luna, diciendo un si como nace y yace cada vida. ¿Confías en mi? -me dijo- mientras me abrazaba sin esperar respuesta alguna. Soy un alma joven -contesté- mientras algo más la decía de la manera más sencilla que sabía.





10 04 2008

Ya que me lo preguntas te lo contaré. Algo de mi vida aunque la conozcas de sobra con sus naturales locuras y corduras. Cachís, olvidé que no me conocías o eso creo saber porque confío en ti aunque me veas otra vez. Sin mucha chispa –sin prisas-, sin mucha queja y con alguna falta, de esas que solo los ojos cuentan. ¿las ves? Perdí tanto sin saber que hasta gané. En el suelo desnudo acabé. También con sus propias briznas, sinceras y muchas veces silenciosas riéndose hasta de mis luces y sombras.

Que sin ser tuyas o mías, observo desde aquí cada día cosas nuevas pero siempre bellas si uno mira más allá de toda percepción o espera. -¡Mira!-, Si, si es la misma persona que pasa todos los días pero no es la de ayer. ¿qué habrá cambiado sin ser lo de hoy?

¡Ay!, todo lo que los prejuicios y las prisas nos impiden ver. Sencillas todas ellas, tanto que se disuelven solas aunque tenga la impresión que son como el agua se evapora una y otra vez. No hay corazón ni parte que no sienta como tantos buscan y otros muchos se engañan creyendo ser ¿que sabrán? ¿qué ignoran diciendo que ven?. Si, les daré la razón y yo la perderé.

Que al menos en mi compañía encontrarás… quizás ¿un motivo para sorprender?, y un despiste que no veas si me hablas de besos y de miel. Que la Luna es otra cosa si el corazón ve. Que prefiero ser un poco puta con mis tacones altos por debajo de mi sonrisa como ir descalza sintiendo que los escalofríos son mi piel. Que aún así, cuando uno besa, besa, como si todo nuestro cuerpo fuera el alma entera. Así solo a una persona -solo a una- que ya sabes el por qué.

No hay más secreto que eso, si lo quieres ver. Un paso más, otro pasito que cuesta siempre aprender y reconocer. Me lo dirás a mi después de tanto caer. ¿por los tacones? Si, claro también. Por que así es, si quieres que te lo diga de otra manera. Que lo único se dibuja de nuevo una y otra vez en las mil formas de cada ser. Como que ya solo me enamoro de los árboles y ramas que veo al pasar caer.

Pues de vivir un día me encontré sorprendida que no me salían las cuentas ni a la de tres, ¿qué pasó? ¿qué se fué? Uno, dos y tres, que ni se gana ni se pierde otra vez. No te preocupes que si quieres saber te diré ¿crees aún que debes elegir? Si crees saber la respuesta, besa e inténtalo hacer bien. Si me quieres además, bésame… que como salga te amaré sin acordarme que mañana a tu lado despertaré.¿un café? Otro beso fiel.

Que así de sencillas son las cosas si no les das más vueltas hasta otro amanecer. ¿Que si soy hombre o mujer?, qué haces a mi sonrisa así crecer. Bien lo sabrás, que solo tu sabes qué sientes y por quien. Pues si te fías de otros dime, ¿quien es loco y quien cada quien?. ¿te suena ésto otra vez?, sin saber, quien elige a quien. Qué lío, digo yo (otra vez) qué sabré… pues ya que me lo preguntas de nuevo te lo contaré.

O mejor ¿por no ir en lugar de volver?, si es así si quieres te besaré y en silencio me expresaré sin que necesites creer que hasta piensas de mi bien. Por que vamos a ver, ¿aún necesitas ver? Mi corazón y mis nalgas a la vez.





23 03 2008

Cuando volvimos a encontrarnos evidencié lo que ya intuía de una manera tan familiar aunque por encima de todo le echaba de menos. Que a pesar de ser una persona de lo más normal, parecía latirle de forma diferente su corazón. O eso al menos me parecía a mi.

En aquella tarde paseamos junto a la Luna por una orilla manteniendo una informal conversación, mientras guardaba en mi interior una preocupación, de esas que a uno le puede ahogar el mismo suspirar de una flor.

Te contaré algo de nuestra conversación -como salga- aunque solo sea eso, mi propia impresión.

Recuerdo que no hablaba demasiado e intentaba pasar la mayoría del tiempo desapercibido sin meterse en ninguna discusión. Así era como le veía yo. Hablaba poco de si y menos de los demás. Me decía que eso en exceso se convertía en enfermedad, y esa enfermedad, en un tumor. Como el ego, que nunca se sacia por mucho que reciba. Siempre te pedirá más y más.

Me decía que su luz interior no sabía si valía demasiado o no pero que no convenía derrocharla sin ton ni son. Pero eso si, si llega el momento se muestra sin deslumbrar al exterior. Y además sin gracias ni favor, que con una brizna es suficiente para alumbrar todo el Universo con el corazón. Aunque a veces no nos demos cuenta, todos la llevamos en nuestro interior.

Cuando le pregunté como se encontraba me dijo que bien, que la vida le dió por dos todo aquello que no deseó y que a la vez necesitó, aunque ésta se empeñó en que caminara por la vida como uno más saliendo al exterior, viviendo experiencias que unas les llamaba la atención, y otras no.

Que lo que le salvó fue observarlas con los ojos de ese niño que llevamos todos como un don, sin dar mucha importancia a las cosas con un poco de buen humor. Ya sabes -me decía- mejor humor que tumor. Que le costó aceptarlo, vivir y viajar así en soledad deseando esa única cosa que deseó. Un viaje que un día cualquiera hace tanto comenzó sin mucha búsqueda o pretensión.

No obstante, me reconoció que buscó ese amor, el mismo que una vez sin dar ni una explicación se marchó, y -entre risas añadió- y de buscarla encontré otras formas de Amor en cada persona y lugar que la vida con discreción me mostró, quizás para confirmar. También egos y locuras de tantos que son, sin saber muy bien que es lo que quieren, acaparan y por qué no aman lo que sea de verdad.

Pero también experiencias necesarias -a veces duras- para apreciar toda la diversidad. Que hasta el Amor contiene al error, del mismo modo que quien te ama moverá montañas y mares enteros por estar cerca de ti.

Aún así aprecia lo que hay -tal como es-, te será más fácil amar con sencillez fuera del ámbito de lo que pienses o creas pensar, pues mucha dilucidación no te traerá beneficio y te será difícil apreciar. Así poco más que un grano de arena o una gota moverás. Sin miedo al que dirán, sin miedo al que pasará, sin el pasado por miedo a que se repetirá.

No pienses en el deber de tus emociones -añadió- en lo que creemos que está bien o mal, o en lo que creas que los demás esperan de ti. Conocer tus emociones te ayudará a conocerte mejor. Con sus luces y sombras, sin discriminar ninguna emoción pues todas son expresión de la misma Expresión. No somos un tumor. Que no hay nada definitivo si es que alguna vez necesitas algo conclusivo.

Al respecto me decía, que la mente es como un diamante en su quietud, fuera incluso del ámbito de cualquier categoría o diferencia. Incluso la inteligencia de poco sirve, como que las palabras tampoco pueden expresar aunque ayudan. Muchas veces trocitos de verdad que juntas no pueden formar el paisaje por completo.

Nadie es tan tonto de querer subir a la cúspide de una montaña apilando libros junto a sus faldas, del mismo modo que lo se ve desde allí, no te lo pueden contar. Si lo sabré yo que no me acuerdo…

Es decir, -continuó- todo está en la mente aunque haya tanta diversidad, al igual que el infierno y el cielo son estados de la mente o del alma por el que pasa, y mucho depende si después uno quiere retroceder, estancarse o avanzar. No temas perdonar -perdonarte- que estamos todos aquí para aprender. Incluso aquellos que han transcendido esta Vida siguen aprendiendo con humildad.

El Sentido eficaz que dará alas a todo lo que en cada momento hagas sin tener elegir o rechazar. Como la meditación sin distracción, la mejor de las medicinas para el cuerpo y para el alma. Del mismo modo son, al igual que si tienes que descansar, descansa con la mayor naturalidad.

A fin de cuentas -añadió-, el Amor nos completa. Nos acerca a esa sensación tan familiar que el pasado, presente y futuro lo mismo son, aunque a decir verdad también te reconozco que nunca estamos completos del todo.

Aún así sin duda, el Néctar anisado e inexpresable de cualquier flor. El Silencio, Su Voz.

Me llamó la atención que caminaba de manera muy pausada -como si el tiempo y el espacio no existiera-. Una de éstas veces, -mientras seguiamos caminando por la playa-, se paró, y mirándome como si recordara a alguien me dijo, a penas somos el reflejo de la luna sobre las aguas, y así sobre éstas su mirada desnuda en silencio se posó.

Me quedé sorprendido preguntándome como sabía que me preguntaba eso mismo, en ese mismo instante. Algo dentro de mi me empujó y le pregunté lo que tantas veces había querido preguntarle. Si se había fundido con la Fuente. Por entonces, en mi cabeza había muchas historias y leyendas al respecto.

Tras escuchar atentamente mi pregunta miró a su alrededor, -como si todo lo que viera fuera ilusión- y me comentó en bajito que no. Y que además no tenía prisas por fundirse ni por llegar a eso que nuestra mente llama alá, buda, la Luna o dios.

Pero si que me matizó -casi susurrando con vuelo de voz veloz- que para éso, conócete y sabrás quien es dios sin olvidar llevar pocos apegos y algo de humor. Pues muchos se saltán este capítulo por su desmedida o mal medida ambición, pues a fin de cuentas no les conviene e ignoran mucho menos su tumor.

Que no te arrastren, que para corrientes la de la no-acción, es decir, la natural y espontánea que es propiamente la acción. Y sobre ésta acción te será más fácil apreciar sus consecuencias en tanto que las que falten o estén demás aún cuando nos guíe sin saber por qué la misma mano de la Casualidad. Ya sabes, -como me decían a mi-, con los huesos duros y con el corazón valiente.

Pues si al final resulta que todo es azul, y no verde como pensabas, pues viva el azul. Si es así, si juego. Si quieres saberlo, eso mismo también me digo yo.

Tras eso me preguntó, -¿quieres que te lo presente? A quien, -pregunté sorprendido- A dios, -contestó-. Y me invitó a un trozo de chocolate. Me quedé sin palabras -algo desconcertado-, aunque pensé que desde luego no le faltaba humor.

Recuerdo que -mientras se fumaba un cigarrillo- me observaba comer ese pedazo de chocolate que bien podría decirse que -aunque no sabía si era o no dios- sabía a gloria. Me dijo que por pocas cosas ya se le caían las lágrimas pues él no podía comer dulces salvo excepción. Pero así son las cosas cuando son.

Su mirada parecía tranquila, tierna hasta imperturbable aunque siempre me daba la sensación que era en realidad risueña como un sabor. Como la canela deja su albor. En uno de esos momentos que le observaba se acercó con su mirada y me comentó que no siempre había sido así. Que incluso al día de hoy, le salía de los ojos algo de tristeza.

Que así son las pérdidas -me comentó-, que llegan y se van sin darte la oportunidad ni de decir adiós. Me di cuenta que sintió de verás lo que fuera sin mucho más que asentir, como un pato echa de menos a un ratón.

Pues el verdadero alquimista no es quien consigue transformar cualquier metal en oro -continuó- si no aquel que conforme vive va transformando y observando sus emociones. Correspondiéndolas. Desaprendiendo quien fue, para ser como sea, hoy.

A pesar de sus trastazos, de sus equivocaciones o sencillamente por que no lo supo hacer mejor y así las cosas son. Sin mucho que añadir o quitar, sin identificarse con lo que creyó ser o creyeron los demás de él saber. No somos aquello que pensamos.

Quizás todo se resuma en regresar a la normalidad, sin hacer más ruido que el puede hacer el marchitar propio de cualquier flor. Ellas saben bien que la alegría es una buena guía pues significa que hemos sintetizado muchas emociones para mostrar lo que hoy son.

De aquella conversación recuerdo también que me dijo que viviera la vida como a mi me pareciera mejor, que cuidara mis emociones y las de los demás, que son las que nos transcienden como que las neuronas son las únicas que acaban en el incinerador.

Aunque la mierda sea un buen combustible -especialmente la propia- aprecia las emociones desinteresadas y sutiles que son las que nos inspiran y ayudan, aunque todas sirvan y tengan su función.

Que es fácil encontrar personas que te dirán que es lo mejor para ti. Parece que siempre saben y que no se equivocan jamás. No les creas demasiado ni se lo tengas mucho en cuenta, continúa sin darles más importancia. Para los vampirismos y aunque seas capaz de meterle con tranquilidad la mierda en la boca -lo mejor- es salir disparado como el correcaminos, que los precipicios otra cosa son.

Pues lo importante es mirar dentro de tu corazón. Así es más fácil saber que es bueno para ti. Perder nuestros prejuicios sobre los demás o sobre nosotros mismos nos abre las mil puertas que tiene cada corazón. Incluso perder las prisas nos hace hasta veloz desde la quietud.

Toda una natural alquimia interior capaz incluso de trascender la impermanencia. Pero ten presente que vives, estás y eres ella, todo un regalo para el alma libre y despierta donde los prejuicios propios son vendas. Cuando lo sientas, aprende y aprecia cada día su indescriptible belleza.

Tras otra pequeña pausa añadió que nunca pensara que me hubiera enseñado algo y que cuando lo sintiera olvidara sin miedo toda la conversación. Son solo muletas como las recibí yo -me dijo- para compensar todas las cojeras que llevamos creyéndonos además que somos tan rápidos como la luz.

Cuando quieras andar, no te harán falta y te estorbaran para romper el cascarón. Pues hablamos de tu paz, de tu felicidad, de la que puedas también llegar a compartir como una flor disuelve su fragancia en el aire que la envuelve por que sencillamente está. La brújula de cada ser tiene un norte, y se llama sencillez.

En ese momento se agachó, y lentamente con el dedo comenzó a dibujar sobre la arena de la playa algo que me paró. Me enamoró. No sabía lo que era aunque a mi me pareció una cara sonriendo como la pueda poner uno al sol, la misma que vi cuando levanté mi mirada hacia la Luna sintiendo una escalofrío entre tanto calor.

Todo es una manera -continuó- como otra cualquiera de hacer -por ejemplo- de las dudas, las evidencias que son. Que para nadie es fácil vivir aunque como dice el poema “para el corazón que no duda, las flores blancas del ciruelo”.

Tras escuchar ésto, sentí por fin soltar lo que me preocupaba desde el principio de esta conversación. Lo que me angustia con o sin mucha verguenza o razón, pero -de repente sonreí- pues empecé a escuchar -no sus palabras- si no que se yo. Yo, tu, la mar, una concha, o la ola que mañana se deslizaría dejando su huella al sol.

De repente, solté una enorme carcajada, y me decidí como puede brotar todo el colorido de una flor sin mucho más que esperar. Me despreocupé sin motivo ni razón.

Como él, que por ahí andará con el contador a cero buscando algunos cálidos rayos de sol; sin pensar demasiado aún cuando a veces se pregunte si volvería a verla o si. O no. Que todo es celebrar, como que sorpresa se escribe como muestra su alma -perfecta tal como es- una flor.

Así sentí, así continué, sin mucho más que decir salvo que esta vez no le vi partir, si no sonreir, regresar.





2 02 2008

La verdad es que me perdí casi toda la historia. Nunca fui capaz de pasar de las cien hojas, y eso que fue un precioso regalo de una persona. El caso es que ya tenía curiosidad de saber cual era aquel misterio tan grande que contenía las ochocientas páginas. El por qué de tantos asesinatos durante siglos e intrigas.

Así que fui directo al final para ver si me merecía la pena recorrer toda la historia. No por hacer trampas es por que quería valorar si me merecían las setecientas páginas que me faltaban. Supongo que alguna ocasión la habrá pasado también, que las ganas y la curiosidad te hacen ir directo a lo importante como si el resto no importara. Abrí el libro por el final, y donde abrí, y allí me quedé continuando la historia.

¿El elixir eterno de la vida? -encontré en esas páginas-. No me jodas, -sonreí-, el caso es que me suena esta historia. Bueno, como a todos y todas. Estaba claro que me decepcionó un poco ya que esperaba otra cosa. Es decir, cosa mía. Eso si, ¿qué esperaba? La verdad, ni idea. Pero no la vida eterna, y menos un refresco de ésta.

Aún así sentí que algo había cambiado en mi vida cuando ya no me preocupaban estas cosas. Quizás por que cuando no hay búsquedas, vienen las cosas o se van. O Serán las dos cosas juntas, -pensé-. Que también en aceptar a las personas como son tiene algo de la fórmula de la vida eterna. Como que a través de las personas que nos corresponden se entiende de alguna forma que el tiempo es uno mismo, y que de haber problema son las telas de araña propias que nos tejemos como si supiéramos toda la historia. De ahi, que siempre viene bien tener tijeras, como las tenemos en una cocina cualquiera.

Entonces, me vino a la mente de uno de los días que estuve sentado en lo alto de una montaña.

Recordé aquel colibrí que me hacía compañía, mientras disfrutaba de su néctar que tanto apreciaba. Parecía que no hubiera más y a la vez tuviera el universo entero en su aroma. Del que parecía brotar el silencio que me llenaba y que fue capaz de sacarme la sonrisa.

Porque a decir verdad no es que obtuviera la formula de la vida eterna, es que sentí que hay muchas cosas innecesarias para la vida cotidiana. Y menos mal, que Amar no está entre ellas, y que además nos completa como el Colibrí lo hace con su Néctar. El resto, quien sabe, según el día pensaré que está en la cueva o por ahi, volando libre acurrucado bajo las alas blancas de un Aguila Ancha. O en el beso que te dí porque el hoy era lo único que nos quedaba.

Al rato anocheció, y regresé al pueblo más cercano. Estaba sediento del día. Paré en una pequeña fuente que presenciaba -desde abajo- aquella montaña, y los dos caminos que por entonces tomaba. Sin más, bebí agua, y regresé a Madrid pensando si alguna vez me acordaría de esta pequeña historia.





11 01 2008

Los oráculos son como la comida. Por mucho que te cuenten con veracidad o buenas intenciones como saben, si no lo pruebas te puedes perder toda la comida. Y si puedes elegirla, pues que sea sin duda la mejor de las comidas. Y no me refiero a consultar cualquiera de ellos, sino sencillamente a vivir.

Pues a fin de cuentas -sin haberlas- alimentarse es conocerse como que los Oráculos son una fuente sapiencial de uno mismo. Y si el Corazón se conoce, -se reconoce- siente que está en todas las cosas. En presente. Sean grandes o pequeñas. Animadas o aparentemente inanimadas.

Eso mismo creo que se nota cuando se conoce el alma de uno y así uno se da cuenta que hay tanto dentro como a la vez fuera. Pero estaría loco si dijera que me conozco y conozco por tanto todas las cosas. Que aburrida sería entonces mi vida.

De todas formas si que reconozco que es posible aceptar y percibir aquello que llamamos con esperanza “futuro” a través de la corriente de la vida de una forma desinteresada. Lo que fluye hacia delante y a la vez con sus consecuencias y efectos, naturalmente lo que cambia.

Y quien lo siente lo mira con otros ojos, lo siente con otro Corazón, lo mira en Silencio con otra mirada por encima misma de la olas de la impermanencia, como vuela un Aguila Ancha. Libre incluso de su propio destino, sin ataduras. Mirarle a los ojos puede ser toda una experiencia de fortaleza y sencillez. De la innata humildad que nos reconoce a pesar de las alturas y distancias.

Y donde caen sus plumas, ¡ay mi vida! serán los saludos de la Vida que caen de su Ala. Pero tan importante como el águila está el colibrí recogiendo los pequeños Néctares que cada día aparecen, haciendo que éstos sean diferentes y sentidos de diferente forma.

Quizás el secreto de la sonrisa resida ahí, en un pequeño colibrí que se siente feliz por lo que cae del cielo y se posa cada mañana.

Que aunque hay unas gotas de tristeza en mi vida, si miro a las plumas casuales que caen junto a mi como hojas de Otoño o Primavera, me parece que mi vida es tan tonta como divertida, y que no me acuerdo de nada.

Pues de alguna extraña forma lo mismo lo dijo mi olvido sobre mi memoria sobre volando lentamente a ras de las aguas.

Que de todas formas, Amar es sentir lo sencillo que anida en nosotros de esa manera que el Silencio saborea hasta los Néctares que alimentan tanto el cuerpo como el alma pues los ciruelos no solo crecen en Primavera.

Como que -a pesar de todo lo que nos ocurre en la vida- no perdemos el don que encamina, y es expresarse como te salga del alma. Como te la gana. Pues es un alimento que da aliento a cada momento del alma. Hacia el reencuentro, hacia la normalidad que es capaz de liberar y hacer brillar los ojos como el alba.

Y así una vez o diez lo diré con calma, ¿quieres conocer mi futuro? Seguramente tanto como yo, -contestaré-, pues si es así quédate. Lo que sea, que las cosas suceden como vuela un Aguila Ancha.





17 11 2007

Con el paso de los años me he dado cuenta que verdaderamente no se ayuda. Incluso a veces he pensado que ayudar o forzar esta ayuda es un gesto egoísta por muy buenas intenciones que uno tenga.

Es decir, las ruedas deben rodar y botar, seguir su camino. Y cuando la rueda se detiene, se detiene. Punto y pelota, y la pelota continua rodando hasta la siguiente etapa, como que el humor es un buen amortiguador para los baches de la vida.

No obstante también confieso que a veces es más duro no poder ayudar que ayudar, aunque esta ayuda parezca toda una quimera. Del mismo modo, también digo que estaría loco si creyera que soy de verdadera ayuda. Y por favor, si decide continuar leyendo me gustaría que se quedara con esto de mi y no con mis historias, que a fin de cuentas son como las de otro u otra cualquiera.

Y si digo ésto, es porque pienso que todos estamos cojos de alguna forma, y a veces las ayudas son como muletas. Y curar la cojera es una cosa muy diferente.

Es más, iría un poco más lejos y reconocería que uno de los momentos que más he sufrido en la vida es cuando sufrí la prepotencia e ignorancia de una persona que quería y que ella tenía claro que no necesitaba ayuda. Ni la mía ni la de nadie. Pero tampoco quería liberarme y que yo hiciera mi vida. Tan claro eso, como que yo mismo me obsesioné durante días y días con el tema, y me provoqué algo que -si me lo permite- no merecía.

No obstante, después la vida me hizo un regalo enorme sin darme cuenta de una persona que me agradecía mi ayuda. Entonces, vi la diferencia entre una y otra situación. Es decir, la diferencia entre las personas y aceptando la importancia de las cosas buenas para mi corazón.

Pero si hablo de ésto, debo reconocer que me han ayudado. Y ésta ayuda ha sido sin duda efectiva. Eficaz. Y si ha sido eficaz es porque venía del alma, del corazón, de lo que uno quiera llamar a esa falta de razón que da sentido a todo sin explicación.

También agradezco que algunas de sus palabras se quedaran en mi corazón y no se perdieran por el camino como es lo habitual. Es decir, en un saco roto y desperdigadas por la Montaña. También me queda un sentido de saber, quién estuvo, y quien no estuvo, y quien sin estar también estuvo.

En otra etapa de mi vida podría hablar de rencor respecto de quien no estuvo. Hoy hablo de suerte. Del mismo modo, entonces no sonreía porque no me amaban y hoy lo hago precisamente porque no me amaron de aquella manera que pensaba o que quería.

Y quien estuvo -de cualquiera de las formas y presencias- solo puedo decir que fue una gran suerte para mi sin duda alguno. Las mejores cosas y personas que han llegado a mi vida son las que no he elegido y aparecen como si vinieran de la nada, haciéndome compañía. Dejándome que me descubriera, que saliera de mi y de mis pequeñas cosas.

Y no me atrevería a describir estos mecanismos del alma aunque si usted está interesado en empezar a observarlos consulte al i-ching o libro de las mutaciones. A mi a veces me ha resultado de ayuda. No como oráculo si no como fuente sapiencial de uno mismo.

Si quiere vislumbrar su futuro, observe su presente, pues diferente es quien cava un hoyo a quien hace un hoyo para plantar una planta. Si, ha visto el futuro sin bolas mágicas. En un caso, no verá a nadie, y en el otro, a una hermosa flor o planta, con raíces y no con los pies y la cabeza bajo la tierra. Un sencillo método de adivinación, válido para todos los días del año.

Por otro lado, es importante no olvidar que si queremos ayudar, nosotros mismos tenemos que estar bien. Esto es particularmente importante porque si nos descuidamos a nosotros mismos, más que ayudar podemos ocasionar que la situación no siga su ritmo y ciclo natural. También diría por experiencia que es difícil aceptar estos ritmos, ciclos y etapas.

Es importante en la media de lo posible no interferir, y vivir y dejar vivir. También las buenas cosas llegan por si solas si abrimos la puerta. Solo algo se puede llenar si está vacío.

Las puertas de la comprensión se abren desde la aceptación. También pienso que es particularmente importante observarlo de cara a temas más serios, y siempre conviene huir de los dogmatismos y atender especificamente cada situación y a cada persona, sin descuidarnos a nosotros mismos y a otras personas de nuestra vida pues también ellas están capacitadas para ayudarnos en nuestra ayuda.

A veces he observado que a la vida le encanta hacer carambolas y siempre tengo la impresión que cuando lanza lo hace a la vez por el bien de muchas personas, y ellas mismas siempre tienen la libertad de aceptar o no aceptar lo que les llega.

Y es curioso porque confieso que todo lo anterior me ha venido mientras me venía a la cabeza una pequeña historia o leyenda, que a decir verdad era lo que quería publicar, y no toda esta retaila de mi y mis cosas.

 

Así que iré al grano o más bien a la playa. La historia dice lo siguiente:

hace mucho tiempo dos espíritus sutiles se asombraron que a pesar de todo lo bello creado, a pesar del Amor y del amor entre las personas, éstas no eran felices. Sufrían por amor, una y otra vez. A veces encontraban gente feliz, pero era una minoría, y también en ellas observaron etapas.

Así que decidieron encarnarse y vivir a ver si en la propia piel descubrían el por qué de esta situación que no llegaban a entender por completo. Con el paso del tiempo amaron, y fueron amados. Y que decir tiene que sufrieron, y sufrieron también el despecho delante de su espalda, y como su pecho sentía en el corazón la espada. Confirmaron que era cierto lo que observaron tiempo atrás desde las estrellas.

Al término de sus vidas -y una vez resueltos los temas pendientes con otras personas- se volvieron a reunir un día cualquier en una playa. Ambos ya estaban solos en la vida. La pareja de uno de ellos había fallecido recientemente y la otra -después de todo lo vivido- decidió descansar y meditar sin pensar los últimos años de su vida.

En aquel encuentro, ambos se miraron, y se dijeron todo con la mirada. En ese momento, se empezaron a reír y no pararon en una buena hora, como nos otorga a todos y todas cada hora que es nuestra vida. Inmensas carcajadas resonaban en la distancia pues cayeron en la cuenta de lo que ya había pero que no se dieron cuenta.

Así que unieron su manos, y con las libres -antes de adentrarse de nuevo en el agua- aceptaron que aún habiendo descubierto el pequeño secreto del sufrimiento del amor y del alma, debían dibujar un ornitorrinco en la arena. Es decir, decidieron no dejar por escrito la solución al enigma y si tan curiosa y libre criatura.

Cada uno empezó en un extremo, uniéndose sus dedos en su pico. Tras ésto, se disolvieron en el reflejo de la luna que atendía la escena sobre las aguas como si de Una Leyenda se tratara.

La historia no termina aquí. Si no más bien aquí comienza, si es que los comienzos y finales importan, si es que tienen vocación de ser palabra.

Poco después una persona que sufría por amor caminaba por aquella playa solitaria en esa soledad que desespera. Lo normal, es que no se hubiera percatado del dibujo en la arena, pues con nuestras prisas y cosas propias no nos demos cuenta ni de la mayor de las Lunas llenas que nos planta delante su mirada.

Pero algo le llamó la atención sobre aquello trazos que ya empezaban a desdibujarse con la Casualidad del roce de las olas que poco a poco la besaban dándola una nueva forma.

Mientras miraba el dibujo preguntándose que sería aquello sobre la orilla -de repente tras el toque de una casual y suave ola- el ornitorrinco dibujado cobró vida.

Sorprendido, le miró, y entonces al verle -y tras una pausa- comenzó a reirse sin parar durante un buen rato hasta que acabó riéndose de si. No sé reía de esa criatura, se reía de sus propias penas. Así se sintió mejor, como se puede sentir el alivio de una brisa con su murmurante y silenciosa ola que a ras de su abrazo deja la sonrisa liberada dando aquel inerte vida propia.

Aquel hombre o mujer algo se le quedó en el alma, pues poco tiempo después contagió sin querer su sueño y despertar a otras personas. Lo que había visto nacer en aquella playa. Pensó -”si lo cuento creerán que estoy loco de verás”- y sin darse ni cuenta gracias al silencio de su mirada consiguió que mucha gente sin motivo descansara y sonriera.

Y hoy me pregunto que quizás por eso la ciencia dice que la risa y el bostezo sea lo único que se contagia en esta vida, pero a decir verdad también pienso que no se contagia todo menos la belleza. La risa y el sueño, como pasos al despertar de mi alma a tu alma, como es la caída de mi rama o de una sencilla hoja.

 

Así que si ha aguantado hasta aquí, creo que se merece otra confesión, el por qué me vino a la mente esta historia. Me acabo de dar cuenta. Pensaba esta mañana en dos amigas.

En una pensaba porque siempre me dice -de una manera muy seria- que el amor es una mierda y después acaba riéndose y con la sonrisa puesta, contagiándome su sonrisa. La otra por que a penas sé nada de ella, y no me cabe la menor duda del gran corazón que tiene y demuestra.

Así que de todas formas, haré lo que me corresponde en esta mañana y me voy a hacer la compra, sintiendo en mi corazón una única cosa.

Que fueron ellas en parte las que de alguna manera me inspiraron toda esta historia aunque como yo no entendemos el por qué de muchas cosas.

Una porque -aunque lo niegue- tiene una preciosa sonrisa que derrite a las mismas lágrimas pétreas de las gárgolas, y la otra porque le encanta dormir sin que me quepa la menor duda de la belleza de su mirada aún cuando sus ojos se cierran acurrucándose junto a su corazón y alma.

Pues será mi sueño de mi
quien me despierta en esta orilla
al sentir aquí dentro de mi
en una mirada una sonrisa tuya.





26 09 2007

Quizás te miré tras el ras que atenta deja ésta sobre las aguas. Hasta baja y elevada, susurrada bajo el despertar dócil de un nuevo día.

Como del amanecer quiere, el latir resurge ante su propio misterio con tal de percibir que así de breve, la profundidad acaricia esa piel propia que es inexpresable cuando olvidamos que amar se hace sin yos ni palabras.

Que es bien cierto que el corazón no necesita sangre para decir un basta o enamorarse de aquello que encuentra. Que por sentir hasta se educa la mente y el alma, ese habla indefinible que aparece de repente iluminándote escondida de la mano de una suave sonrisa.

Que como hoja y brote la brisa le habla, como un nuevo saludo de una pluma que se posa casual en el caudal del camino de quien camina. Que de todas, quizás la luna encuentra mi mirada allá arriba, aquí en unas mismas aguas de este océano donde se juntan y separan las personas, el vaivén natural de esas ondas.

No queda otra -tras la elección personal- de decir bien fuerte desde dentro hola a la vida. Hasta me rió y me siento desposeído de mi propio habla por no dirigir éste hacia las propias categorías que sesgan las emociones naturales del alma.

La mirada siempre vive en el alma, o es ésta quien da vida a toda instante que emana de esa mirada. Hasta cerrando los ojos se ve porque la vista no alcanza lo que el corazón ya tiene de presencia.

Y en esta mañana quien me diría si el deseo viajó sola, dejando desnuda las brisas atentas que quien sabe si traeran noticias. Pues de entre ellas cae otra pluma, otra rama, otra hoja… atuendos de ella que desata y libera, como la sencillez de quien saluda y de una manera tan especial en este traza donde las huellas se desdibujan ellas solas.