11 05 2008

En aquello que no está escrito se reconoce la palabra,
silencio entre lineas que cala despacio
y se ensancha como nace tácita la mañana,

tan personal que solo cabe la guía
por alguien que ya comprende por qué
la medionoche es el mediodía con su media sonrisa.

De ahí que el rocío se alegre de ser presente de la mañana,
sin mirar si es ayer o mañana cuando su latido dócil
brota dentro de su alba sin retirar la mirada,

presentiendo que la belleza ni está muerta ni está viva.

Es algo más que dictar palabra tras palabra
entre sus corrientes, modas y conveniencias,
sin pensar ni en horizontes que acoten esa mirada
como toda montaña yace sobre la tierra
que es la mar y cuna de toda criatura.
La raíz que acontece anisada de toda profundidad y altura.

Diversificado el sentido que tolera el no desperdicio
de cualquier alimento y vida al entender
que mi vida no puede valer más que el de una hormiga
a pesar de la importancia y valía de cada persona
que entra y sale por esta vida.

Pues no temas -amiga mía-
que solo hay una muerte ilusoria y se realiza en vida.

La no-diferencia enseña a ver la belleza que emana cada día,
enseñando de manera causal y continua la misma naturalidad
que muestra nuestra común Naturaleza,
que a pesar de toda impermanencia
permanece inalterable y diamantina.

Son mis miedos, mi ceguera,
son mis prejuicios, mi cojera,
son las prisas, mis pérdidas,
es mi ilusión, mis ganancias,
mi ego, el que no se entera,
el que sufre y hace sufrir a otros
de manera desmedida.

Es amar como tal lo que libera,
lo que comprende que la belleza
no es solo una palabra y está
en todos y todas la cosas.





9 05 2008

A menudo -añadió- las personas suelen hablar y hablar sin parar. Si observas sus conversaciones te sonaran. Se repiten. En muchos casos divertimentos, dimes y diretes. Si precisas además verás que en realidad no se suele decir nada importante. Se omite lo que se siente. No obstante, no siempre es así pues a veces en los inicios de relaciones u otros momentos es lo que se hace, se expresa uno como sale. Y hasta se escucha lo que otra persona dice. Pero se olvida pronto, y lo que fue se convierte en un conviene. Se tiene miedo a sentir o a que otra persona descubra que efectivamente llevamos fiebre, y que salte la liebre. Y así, los corderos son los lobos entre tanto que se pierde. Parece que por expresar nos hacemos vulnerables y dependientes, y acabamos hipotecados a creer que somos lo que pensamos. Y no es así, pues conocer tus emociones y su fuente te hace algo más que fuerte. Aún así suelo estar pendiente -matizó- pues entre tanto direte a veces sale el motivo por el cual se silencia uno sin escucharse. Claro, -hablo de mí- pues ahí está la raíz de la mente, cuando quieta ésta se disuelve y comienza anisada a entender qué se siente, y qué es lo importante.





8 05 2008

No soy nada, vacío en forma hoy.
Ni detalle ni matiz ,
una rama más caída,
partida y marchita en el suelo sin ser
ni brote, hoja o flor.

Sin sabia, aroma ni color, sin utilidad
sin nada especial que detenga tus ojos
en lo que soy. Ya sin sabor.

No me precibes, no te das cuenta que estoy.
No pasa nada, a pesar de que hoy mi cuerpo y sexo
late sin llamar la atención.

La luces y ruidos -prisas- se llevan cualquier atención.

No guardo secretos, ni puedo enseñar
porque el Universo es una brizna
que no guarda ni rencor ni temor.

Demasiado tonto para entender con mi razón,
ni soy valioso para que me ames como hoy entiendes
que se ama con el corazón.

¿no me quieres? ¿no me deseas?
tampoco pasa nada si así lo sientes hoy.

Así es, ni tiempo ni distancia,
un anochecer tranquilo
sabiendo que nada importante soy,
sin señales,
sin prisas donde sea voy,
sin necesidad de dejar huellas
por donde pase mi corazón.
Ni mi reflejó quedó.

Sonrío, una pequeña criatura
se queda entre mis dedos
despreocupada por lo que soy.





21 04 2008

El doctor malavarísimo malo malísimo malvado (”mmmm” para abreviar) se encontraba realmente abatido. Aún no sabía muy bien que había sucedido aunque todo apuntaba a la llegada de unos libros que cayeron en manos de sus sicarios. De esos tan bonitos que decoran tan bien las estanterías. De esos también que no sabes si apilarlos como si fueran columnas y que siempre quedan bien para las visitas. Que ya si los libros son decentes, están los olvidos, las hogueras y las cabeceras de algunas camas ajenas.

En aquel pedido se incluían títulos vario pintos como “Sindicatos, y consejos de dirección. Que se despellejen mientras otros trabajan por usted”. “Ser vago no es mala idea aunque no lo parezca, pero esi si, no lo parezca.”, “Denuncie la corrupción, viviendo de ella sin admitirla que es ella. Puede hacerla a su medida aunque pierda toda medida”, “Racismos y fanatismos, grandes ofertas para lo que usted quiera. No permita que se extingan”, ó “Echele la culpa a otro, por ese motivo se encontraba cerca suya pero juegue al golf con sus amigos que más tarde le harán también falta ”. Parecía la enciclopedía política de la A a la Z. El único libro que desentonaba era uno muy finillo sobre verduras prestando especial atención a la zanahoria. Éste claro, acabó pronto en la basura, qué cosas…

A partir de la recepción de estos libros todo empezó a cambiar aparentemente sin medida, y poco a poco sus sicarios empezaron a comportarse de otra manera. El -sin embargo- no se percataba pues viviía ensimismado atendiendo sus muchas dudas sobre si debía conquistar o destruir el planeta. Pero lo que le consumía de verdad era un tal Bugs, tanto que ni dormía. Hacía planos y planes obsesionado en capturar aquella endemoniada criatura. Malicia donde las haya.

La situación comenzó a ser insostenible, hasta ya hacían huelga y ya no le llegaban sus galletas con leche preferidas que abrían su apetito cada mañana. Así que empezó a acceder a exigencias poco a poco y sin darse cuenta un buen día despertó y sus propios empleados (que ya no eran sicarios) le dieron puerta y patada. Le hicieron firmar hasta la carta de despedida, y que volviera cuando quisiera. Incluso perdió las patentes de las máquinas más absurdas.

Después de aquello poco se sabe que fue de aquel doctor (que se quedó en una sola “m”, de malito que se nos puso), salvo que se cuenta que un día alguien le comentó al oir su historia que no le extrañaba lo sucedido de ninguna de las maneras, que a ver si le contaba algo nuevo que no supiera. Que había tenido suerte de no vivir la revolución francesa, que ahora las cabezas se cortan de otra manera como que a los lobos no hay dispararles con balas de plata, no te confundas.

Aún no te das cuenta -añadió aquel lindo conejillo de orejas puntiagudas- pero les debiste caer bien -a quien sea- con tu chupete en la boca. De tus exsicarios ni te preocupes que recibirán un nuevo envío esta misma semana que entra. Reciben la enciclopedia comprimida de banca y economía, y con esa a tiempo siempre se lía. Aunque para puntualidad, esa editorial, que es bastante seria, especialmente si no se encarga nada. Y ya verás como esta vez tampoco leen ni el remitente ni la letra pequeña de la portada.

“Eso es todo amigo” -continuó aquella amable criatura-, mientras masticaba felizmente una zanahoria.

Pues que gran verdad -digo yo a estas alturas- hablar de éstas, como que a estos de ACME no hay quien les entienda nada. Y ya ni cuento si de lo que se habla es de su departamento de reclamaciones y quejas.





19 04 2008

Cuentan que recia a su espada, abandonó ésta por otra clase de magia sin saber que encontraría. Tan natural y evidente que pocos advierten que exista. Como dice una leyenda hasta calar en el corazón que la alberga. Salió de ella, salió hacia delante, con su vestido en su alma. Desnuda palabra de aquel que mira ensimismado como brota su propia atalaya, sorprendido como un primerizo de cada casual forma y belleza. Su mano descalza a tenor de todo lo invisible que nos observa dando forma y constancia como cualquier beso que se desprende de sus propias alas posándose en su natural alegría. Algo más que felicidad efímera.

Pero aún cuando aquel secreto la encontró -el mismo que dicen tantos saber desde su infantil ignorancia- medio sonrió elevando su cuerpo hacia el cielo que habla, los pies acariciados por la arena y la hierba, en una unidad que tácita y compasiva presencia. No necesitaba guardarlo con recelo diciendo a otros que tenía el secreto de la vida. Sin temor al olvido o pérdida lo soltó de nuevo como uno abre su palma y ésta abierta se queda vacía.

Quizás fue mi lágrima viva cuan fénix ama sin retirar la mirada baja ésta por debajo de toda atalaya cuando vi a mi propio egoísmo ahogarse en sus propias lágrimas tan sentidas como vacías. No era yo quien lloraba. Me encontré de frente con ella en el mismo silencio del habla, entendiendo sin más que todo es presencia y reflejo como pueda ser tu vida en la mía que es la misma siendo cada una importante y a la vez valiosa. Hasta un árbol, una flor, una foca o una piedra es compañía.

Que sin decir que todo es a la vez vacío y forma, nada con tu corazón por el río que nos lleva fluidos y unidos ya sin miedo a que el corazón se parta. Que lo real no se quiebra a pesar de los recuerdos, daños y pérdidas que nos dan sus caricias en cicatrices que parece que nunca se curan. ¿por qué nos dejan sin explicarnos nada? ¿es la manera de mostrarnos que así nos quieren aunque seamos libres como el primer día?

Que si hay secreto te lo mostraré con claridad diamantina sin compromisos, nombres ni cláusulas como el mismo fuego brota perdiendo toda forma pasando de una a otra, mostrándote toda la luz serena de la misma noche oscura que vive en mi siendo también parte mía. Sin hacerte creer en acertijos ni leyendas que son solo literatura.

Así me dijo ella, así señalaba con su dedo de manera precisa. El te quiero de un hola de la mano de su Luna, diciendo un si como nace y yace cada vida. ¿Confías en mi? -me dijo- mientras me abrazaba sin esperar respuesta alguna. Soy un alma joven -contesté- mientras algo más la decía de la manera más sencilla que sabía.





16 04 2008

Anaranjados en vuelo inspira
y así el camino al cielo susurra
en esta soleada viña que más
que contener se expresa.
De latido en tácita auna
así de tersa es la serena mañana
que se deja llevar desde ahora
abierta en esta cálida brisa.
En alba, amante del anochecer que despierta
entre aromas de azahar y hierba buena,
hacia Cádiz se dirige mi mirada,
con su corazón a buena espera.
Barbate, Jerez, desde Santander bajé
ya sin más fronteras,
Africa, América y Europa,
Asia en su llegada y muestra.
Aranjuez, La Mar, la mar,…
que une las tierras.
Alberti, Basho, Neruda,
-el colibrí en la rosa con su piedra-
que en bajito os confieso
que por un segundo soy poema.
como el Silencio deja escribir en la arena.
A quien explicaré que todo cielo es toda playa,
que toda diferencia no es más que apariencia
que todo beso, ala,
que la llama, presencia
estancia que por si sola cambia y habla
aunque ya no ame, ni sienta.





10 04 2008

Ya que me lo preguntas te lo contaré. Algo de mi vida aunque la conozcas de sobra con sus naturales locuras y corduras. Cachís, olvidé que no me conocías o eso creo saber porque confío en ti aunque me veas otra vez. Sin mucha chispa –sin prisas-, sin mucha queja y con alguna falta, de esas que solo los ojos cuentan. ¿las ves? Perdí tanto sin saber que hasta gané. En el suelo desnudo acabé. También con sus propias briznas, sinceras y muchas veces silenciosas riéndose hasta de mis luces y sombras.

Que sin ser tuyas o mías, observo desde aquí cada día cosas nuevas pero siempre bellas si uno mira más allá de toda percepción o espera. -¡Mira!-, Si, si es la misma persona que pasa todos los días pero no es la de ayer. ¿qué habrá cambiado sin ser lo de hoy?

¡Ay!, todo lo que los prejuicios y las prisas nos impiden ver. Sencillas todas ellas, tanto que se disuelven solas aunque tenga la impresión que son como el agua se evapora una y otra vez. No hay corazón ni parte que no sienta como tantos buscan y otros muchos se engañan creyendo ser ¿que sabrán? ¿qué ignoran diciendo que ven?. Si, les daré la razón y yo la perderé.

Que al menos en mi compañía encontrarás… quizás ¿un motivo para sorprender?, y un despiste que no veas si me hablas de besos y de miel. Que la Luna es otra cosa si el corazón ve. Que prefiero ser un poco puta con mis tacones altos por debajo de mi sonrisa como ir descalza sintiendo que los escalofríos son mi piel. Que aún así, cuando uno besa, besa, como si todo nuestro cuerpo fuera el alma entera. Así solo a una persona -solo a una- que ya sabes el por qué.

No hay más secreto que eso, si lo quieres ver. Un paso más, otro pasito que cuesta siempre aprender y reconocer. Me lo dirás a mi después de tanto caer. ¿por los tacones? Si, claro también. Por que así es, si quieres que te lo diga de otra manera. Que lo único se dibuja de nuevo una y otra vez en las mil formas de cada ser. Como que ya solo me enamoro de los árboles y ramas que veo al pasar caer.

Pues de vivir un día me encontré sorprendida que no me salían las cuentas ni a la de tres, ¿qué pasó? ¿qué se fué? Uno, dos y tres, que ni se gana ni se pierde otra vez. No te preocupes que si quieres saber te diré ¿crees aún que debes elegir? Si crees saber la respuesta, besa e inténtalo hacer bien. Si me quieres además, bésame… que como salga te amaré sin acordarme que mañana a tu lado despertaré.¿un café? Otro beso fiel.

Que así de sencillas son las cosas si no les das más vueltas hasta otro amanecer. ¿Que si soy hombre o mujer?, qué haces a mi sonrisa así crecer. Bien lo sabrás, que solo tu sabes qué sientes y por quien. Pues si te fías de otros dime, ¿quien es loco y quien cada quien?. ¿te suena ésto otra vez?, sin saber, quien elige a quien. Qué lío, digo yo (otra vez) qué sabré… pues ya que me lo preguntas de nuevo te lo contaré.

O mejor ¿por no ir en lugar de volver?, si es así si quieres te besaré y en silencio me expresaré sin que necesites creer que hasta piensas de mi bien. Por que vamos a ver, ¿aún necesitas ver? Mi corazón y mis nalgas a la vez.





5 04 2008

 

akione :: web es un espacio donde están recopilados diversos textos y pinturas publicadas en diferentes espacios de internet. Estrena nuevo dominio.

www.akione.es

Gracias por su visita, y confío que sea del agrado del visitante.

 





1 04 2008

Es preciosa esta sensación.
¿ilusión o real?
Sonrío en el que más da.

Cuándo vino, no la vi llegar,
entrando sin avisar. Estaba ya.

Sencilla e inconsciente, normal
me llena sin querer ni preguntar
si el olvido pasado, mañana será.

Ni prender esta brevedad,
esta inmensidad que inspira
y cambia con naturalidad.

Duradero y fugaz,
ahora es el anisado aroma
sin inicio ni final.

qué bella es la conciencia
que quiere despertarse
sin miedos como tal.

El poeta no muere
pues no existe en realidad.

No reconozco este Amor,
pero me reconoce como soy,

¿eres tu, soy yo?,
somos uno sin dudar.

Ya sin esencia, sin formas
libres como tal,
sin tener que renunciar,

jugando en la alegre tranquilidad.

Me silencio de nuevo al hablar,
me siento a tu lado -presintiéndome-
sintiéndote Aquí sin ir más allá.

Las dos orillas, la Mar.

Tu corazón late una barbaridad,
emana tu totalidad,

sin pensar,
sin engañarnos
que somos cada uno una mitad.

-quizás alguien hoy
se pregunte quién serás-,

quien me inspira este cotidiano respirar,

hola Rosa, qué tal,
una rosa más en la talidad.

Así amas, así Expresas sin más.





23 03 2008

Cuando volvimos a encontrarnos evidencié lo que ya intuía de una manera tan familiar aunque por encima de todo le echaba de menos. Que a pesar de ser una persona de lo más normal, parecía latirle de forma diferente su corazón. O eso al menos me parecía a mi.

En aquella tarde paseamos junto a la Luna por una orilla manteniendo una informal conversación, mientras guardaba en mi interior una preocupación, de esas que a uno le puede ahogar el mismo suspirar de una flor.

Te contaré algo de nuestra conversación -como salga- aunque solo sea eso, mi propia impresión.

Recuerdo que no hablaba demasiado e intentaba pasar la mayoría del tiempo desapercibido sin meterse en ninguna discusión. Así era como le veía yo. Hablaba poco de si y menos de los demás. Me decía que eso en exceso se convertía en enfermedad, y esa enfermedad, en un tumor. Como el ego, que nunca se sacia por mucho que reciba. Siempre te pedirá más y más.

Me decía que su luz interior no sabía si valía demasiado o no pero que no convenía derrocharla sin ton ni son. Pero eso si, si llega el momento se muestra sin deslumbrar al exterior. Y además sin gracias ni favor, que con una brizna es suficiente para alumbrar todo el Universo con el corazón. Aunque a veces no nos demos cuenta, todos la llevamos en nuestro interior.

Cuando le pregunté como se encontraba me dijo que bien, que la vida le dió por dos todo aquello que no deseó y que a la vez necesitó, aunque ésta se empeñó en que caminara por la vida como uno más saliendo al exterior, viviendo experiencias que unas les llamaba la atención, y otras no.

Que lo que le salvó fue observarlas con los ojos de ese niño que llevamos todos como un don, sin dar mucha importancia a las cosas con un poco de buen humor. Ya sabes -me decía- mejor humor que tumor. Que le costó aceptarlo, vivir y viajar así en soledad deseando esa única cosa que deseó. Un viaje que un día cualquiera hace tanto comenzó sin mucha búsqueda o pretensión.

No obstante, me reconoció que buscó ese amor, el mismo que una vez sin dar ni una explicación se marchó, y -entre risas añadió- y de buscarla encontré otras formas de Amor en cada persona y lugar que la vida con discreción me mostró, quizás para confirmar. También egos y locuras de tantos que son, sin saber muy bien que es lo que quieren, acaparan y por qué no aman lo que sea de verdad.

Pero también experiencias necesarias -a veces duras- para apreciar toda la diversidad. Que hasta el Amor contiene al error, del mismo modo que quien te ama moverá montañas y mares enteros por estar cerca de ti.

Aún así aprecia lo que hay -tal como es-, te será más fácil amar con sencillez fuera del ámbito de lo que pienses o creas pensar, pues mucha dilucidación no te traerá beneficio y te será difícil apreciar. Así poco más que un grano de arena o una gota moverás. Sin miedo al que dirán, sin miedo al que pasará, sin el pasado por miedo a que se repetirá.

No pienses en el deber de tus emociones -añadió- en lo que creemos que está bien o mal, o en lo que creas que los demás esperan de ti. Conocer tus emociones te ayudará a conocerte mejor. Con sus luces y sombras, sin discriminar ninguna emoción pues todas son expresión de la misma Expresión. No somos un tumor. Que no hay nada definitivo si es que alguna vez necesitas algo conclusivo.

Al respecto me decía, que la mente es como un diamante en su quietud, fuera incluso del ámbito de cualquier categoría o diferencia. Incluso la inteligencia de poco sirve, como que las palabras tampoco pueden expresar aunque ayudan. Muchas veces trocitos de verdad que juntas no pueden formar el paisaje por completo.

Nadie es tan tonto de querer subir a la cúspide de una montaña apilando libros junto a sus faldas, del mismo modo que lo se ve desde allí, no te lo pueden contar. Si lo sabré yo que no me acuerdo…

Es decir, -continuó- todo está en la mente aunque haya tanta diversidad, al igual que el infierno y el cielo son estados de la mente o del alma por el que pasa, y mucho depende si después uno quiere retroceder, estancarse o avanzar. No temas perdonar -perdonarte- que estamos todos aquí para aprender. Incluso aquellos que han transcendido esta Vida siguen aprendiendo con humildad.

El Sentido eficaz que dará alas a todo lo que en cada momento hagas sin tener elegir o rechazar. Como la meditación sin distracción, la mejor de las medicinas para el cuerpo y para el alma. Del mismo modo son, al igual que si tienes que descansar, descansa con la mayor naturalidad.

A fin de cuentas -añadió-, el Amor nos completa. Nos acerca a esa sensación tan familiar que el pasado, presente y futuro lo mismo son, aunque a decir verdad también te reconozco que nunca estamos completos del todo.

Aún así sin duda, el Néctar anisado e inexpresable de cualquier flor. El Silencio, Su Voz.

Me llamó la atención que caminaba de manera muy pausada -como si el tiempo y el espacio no existiera-. Una de éstas veces, -mientras seguiamos caminando por la playa-, se paró, y mirándome como si recordara a alguien me dijo, a penas somos el reflejo de la luna sobre las aguas, y así sobre éstas su mirada desnuda en silencio se posó.

Me quedé sorprendido preguntándome como sabía que me preguntaba eso mismo, en ese mismo instante. Algo dentro de mi me empujó y le pregunté lo que tantas veces había querido preguntarle. Si se había fundido con la Fuente. Por entonces, en mi cabeza había muchas historias y leyendas al respecto.

Tras escuchar atentamente mi pregunta miró a su alrededor, -como si todo lo que viera fuera ilusión- y me comentó en bajito que no. Y que además no tenía prisas por fundirse ni por llegar a eso que nuestra mente llama alá, buda, la Luna o dios.

Pero si que me matizó -casi susurrando con vuelo de voz veloz- que para éso, conócete y sabrás quien es dios sin olvidar llevar pocos apegos y algo de humor. Pues muchos se saltán este capítulo por su desmedida o mal medida ambición, pues a fin de cuentas no les conviene e ignoran mucho menos su tumor.

Que no te arrastren, que para corrientes la de la no-acción, es decir, la natural y espontánea que es propiamente la acción. Y sobre ésta acción te será más fácil apreciar sus consecuencias en tanto que las que falten o estén demás aún cuando nos guíe sin saber por qué la misma mano de la Casualidad. Ya sabes, -como me decían a mi-, con los huesos duros y con el corazón valiente.

Pues si al final resulta que todo es azul, y no verde como pensabas, pues viva el azul. Si es así, si juego. Si quieres saberlo, eso mismo también me digo yo.

Tras eso me preguntó, -¿quieres que te lo presente? A quien, -pregunté sorprendido- A dios, -contestó-. Y me invitó a un trozo de chocolate. Me quedé sin palabras -algo desconcertado-, aunque pensé que desde luego no le faltaba humor.

Recuerdo que -mientras se fumaba un cigarrillo- me observaba comer ese pedazo de chocolate que bien podría decirse que -aunque no sabía si era o no dios- sabía a gloria. Me dijo que por pocas cosas ya se le caían las lágrimas pues él no podía comer dulces salvo excepción. Pero así son las cosas cuando son.

Su mirada parecía tranquila, tierna hasta imperturbable aunque siempre me daba la sensación que era en realidad risueña como un sabor. Como la canela deja su albor. En uno de esos momentos que le observaba se acercó con su mirada y me comentó que no siempre había sido así. Que incluso al día de hoy, le salía de los ojos algo de tristeza.

Que así son las pérdidas -me comentó-, que llegan y se van sin darte la oportunidad ni de decir adiós. Me di cuenta que sintió de verás lo que fuera sin mucho más que asentir, como un pato echa de menos a un ratón.

Pues el verdadero alquimista no es quien consigue transformar cualquier metal en oro -continuó- si no aquel que conforme vive va transformando y observando sus emociones. Correspondiéndolas. Desaprendiendo quien fue, para ser como sea, hoy.

A pesar de sus trastazos, de sus equivocaciones o sencillamente por que no lo supo hacer mejor y así las cosas son. Sin mucho que añadir o quitar, sin identificarse con lo que creyó ser o creyeron los demás de él saber. No somos aquello que pensamos.

Quizás todo se resuma en regresar a la normalidad, sin hacer más ruido que el puede hacer el marchitar propio de cualquier flor. Ellas saben bien que la alegría es una buena guía pues significa que hemos sintetizado muchas emociones para mostrar lo que hoy son.

De aquella conversación recuerdo también que me dijo que viviera la vida como a mi me pareciera mejor, que cuidara mis emociones y las de los demás, que son las que nos transcienden como que las neuronas son las únicas que acaban en el incinerador.

Aunque la mierda sea un buen combustible -especialmente la propia- aprecia las emociones desinteresadas y sutiles que son las que nos inspiran y ayudan, aunque todas sirvan y tengan su función.

Que es fácil encontrar personas que te dirán que es lo mejor para ti. Parece que siempre saben y que no se equivocan jamás. No les creas demasiado ni se lo tengas mucho en cuenta, continúa sin darles más importancia. Para los vampirismos y aunque seas capaz de meterle con tranquilidad la mierda en la boca -lo mejor- es salir disparado como el correcaminos, que los precipicios otra cosa son.

Pues lo importante es mirar dentro de tu corazón. Así es más fácil saber que es bueno para ti. Perder nuestros prejuicios sobre los demás o sobre nosotros mismos nos abre las mil puertas que tiene cada corazón. Incluso perder las prisas nos hace hasta veloz desde la quietud.

Toda una natural alquimia interior capaz incluso de trascender la impermanencia. Pero ten presente que vives, estás y eres ella, todo un regalo para el alma libre y despierta donde los prejuicios propios son vendas. Cuando lo sientas, aprende y aprecia cada día su indescriptible belleza.

Tras otra pequeña pausa añadió que nunca pensara que me hubiera enseñado algo y que cuando lo sintiera olvidara sin miedo toda la conversación. Son solo muletas como las recibí yo -me dijo- para compensar todas las cojeras que llevamos creyéndonos además que somos tan rápidos como la luz.

Cuando quieras andar, no te harán falta y te estorbaran para romper el cascarón. Pues hablamos de tu paz, de tu felicidad, de la que puedas también llegar a compartir como una flor disuelve su fragancia en el aire que la envuelve por que sencillamente está. La brújula de cada ser tiene un norte, y se llama sencillez.

En ese momento se agachó, y lentamente con el dedo comenzó a dibujar sobre la arena de la playa algo que me paró. Me enamoró. No sabía lo que era aunque a mi me pareció una cara sonriendo como la pueda poner uno al sol, la misma que vi cuando levanté mi mirada hacia la Luna sintiendo una escalofrío entre tanto calor.

Todo es una manera -continuó- como otra cualquiera de hacer -por ejemplo- de las dudas, las evidencias que son. Que para nadie es fácil vivir aunque como dice el poema “para el corazón que no duda, las flores blancas del ciruelo”.

Tras escuchar ésto, sentí por fin soltar lo que me preocupaba desde el principio de esta conversación. Lo que me angustia con o sin mucha verguenza o razón, pero -de repente sonreí- pues empecé a escuchar -no sus palabras- si no que se yo. Yo, tu, la mar, una concha, o la ola que mañana se deslizaría dejando su huella al sol.

De repente, solté una enorme carcajada, y me decidí como puede brotar todo el colorido de una flor sin mucho más que esperar. Me despreocupé sin motivo ni razón.

Como él, que por ahí andará con el contador a cero buscando algunos cálidos rayos de sol; sin pensar demasiado aún cuando a veces se pregunte si volvería a verla o si. O no. Que todo es celebrar, como que sorpresa se escribe como muestra su alma -perfecta tal como es- una flor.

Así sentí, así continué, sin mucho más que decir salvo que esta vez no le vi partir, si no sonreir, regresar.